viernes, 12 de diciembre de 2025

Partiendo la Palabra Mis Palabras son Espíritu y Vida III Dm. Adviento (Mt11,2-11 Crisis de San Juan Bautista

 


  A causa de su testimonio de la verdad, Juan Bautista fue encarcelado por Herodes. Al principio sobrelleva bien su vida en prisión, pensando que Jesús hará un milagro y lo sacará de allí. Sin embargo, corren los días   y Jesús, aparentemente pasa de él. Entonces y a pesar de que oyó el testimonio del Padre proclamando que Jesús era su Hijo Amado...es tan grande su desolación, que duda de que Jesús sea el Mesías Prometido y Esperado.

 Las dudas y desconciertos de este hombre, a pesar de lo que ha visto y oído, señalan el paso de la fe interesada, infantil, a la fe adulta, creadora del Discipulado. La fe que emerge en el vaivén de las pruebas.

El autor del libro de la Sabiduría, nos habla del crisol donde se forja la fe que nos hace dignos de Dios: "...Dios los sometió a prueba y los halló dignos de Él, como oro en el crisol los probó y como holocausto los aceptó" (Sab 3,5).

 

P. Antonio Pavía 

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miércoles, 10 de diciembre de 2025

Partiendo la Palabra Mis Palabras son Espíritu y Vida (Sl 45) {XXVI}

 


  A continuación, el Salmista hace presente a una mujer que representa a todo aquel que busca a Dios porque ha entendido que, aunque tuviese el mundo a sus pies, sería poco para acallar los deseos de su alma que tiende a engarzarse a Dios y por eso hace suyas las palabras del salmista: "solo en Dios descansa mi alma" (Sl 62,2).

 Posiblemente San Agustín, que se entregó durante años a dar prioridad a sus sentidos y a los bienes de este mundo, al buscar y encontrar a Dios que identificó con el deseo imperioso del salmista y nos lo transmitió en estos términos: "Nos hiciste Señor para ti, y nuestra alma solo descansará cuando esté en ti".

 A lo largo de la historia, todos buscaron a Dios y se pueden identificar con la mujer del Salmo 45 a la que así Interpela el Espíritu Santo "Escucha hija, mira y pon atento el oído...el rey se prendará de tu Belleza (Sl 45,11-12).

 

P. Antonio Pavía 

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viernes, 5 de diciembre de 2025

Partiendo la Palabra Dm II Adv. (Mt 3,1-12) Ante ti Señor

 

 Preparad el camino al Señor, exhorta fogosamente Juan Bautista a la multitud congregada. Al ver entre los oyentes, a un grupo de escribas y fariseos les llama a convertirse en términos más que atrevidos: les llama raza de víboras. Posiblemente tiene presente al Salmista que a los que vivían de apariencias, les comparó con las víboras que arrastran su vida con el veneno en sus labios (Sl 140,4).

 Efectivamente, como víboras venenosas, se apostaron unos escribas y fariseos, junto a Jesús Crucificado soltándole toda clase de injurias y desprecios (Mc 15,29-32...).

 Junto a Jesús Crucificado había también cuatro personas, de pie. María de Nazaret, María de Cleofás, María Magdalena y el Discípulo Amado. Repito, estaban de pie. El verbo que utilizó Juan para decir que estaban de pie, es el que se usa cuando, por ejemplo, una guardia real, recibe al presidente de un país extranjero; están homenajeando con gallardía a este visitante ilustre. Los cuatro que estaban junto al Crucificado (Jn 19,25-27) estaban con su cuerpo erguido, dando culto al "Rey de Reyes y Señor de Señores" (Jn 17,14).

 P. Antonio Pavía 

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miércoles, 3 de diciembre de 2025

Partiendo la Palabra Sl 45 (XXVI) Mis Palabras son Espíritu y Vida (Jn 6,63)

 


 Israel da culto a Dios con gran esplendor, y le reza sobre todo con los Salmos. Sin embargo, la mayoría se estanca en la tibieza porque rezan, pero no abren el oído para escuchar a Dios con disposición obediencial. Es como si no confiarán en las palabras que recitan, a veces incluso con lágrimas.

Al salir del Templo dejan de lado los rezos recitados con sus labios, no con su corazón. A Dios le duele el formalismo de su pueblo a quien exhorta una y otra vez en términos como este: "Ay, si mi pueblo me escuchase..." (Sl 81,11-13).

 De nada sirvió el lamento de Dios que entregó a Israel a la cautividad en Babilonia, no para castigarle sino para tomase conciencia del deterioro de su corazón. Al final y para que el hombre no llegue a ser una marioneta en manos del Tentador, enviará a su Hijo para que nos abra a todos los oídos y nos enseñe a escuchar y rezar como discípulos. (Is 50,4-5...) Solo así, Dios con su Palabra crea en nuestras entrañas la Fidelidad.

 

P. Antonio Pavía

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lunes, 1 de diciembre de 2025

Partiendo la Palabra (Sl 45) XXV Mis Palabras son Espíritu y Vida

 

 Oímos al Padre decir desde el Cielo: "Este es mi Hijo Amado en quien me complazco".

Con estas mismas Palabras recibe Dios en el Cielo al morir, a los Discípulos de su Hijo. Para que nos demos cuenta de la importancia de estas Palabras salidas de la boca del Padre, fijémonos que las repitió en el monte Tabor con un broche de oro: "Este es mi Hijo Amado en quien me complazco: Escuchadle" (Mt 17,5).

 Escuchadle, dice el Padre, si, Escuchadle, porque... ¡Él es mi Palabra! Esto era tan determinante para los primeros cristianos, que llamaban a Jesús: ¡La Palabra del Padre!

 Los tres Apóstoles que estaban con Jesús: Pedro, Santiago y Juan, en el Tabor, y oyeron estas Palabras del Padre, representan a los discípulos de Jesús de todos los tiempos. No caminemos por atajos atrayentes o sensacionalistas que no proceden del Padre.

El mismo Jesús nos lo hace saber en su Santo Evangelio: "...las ovejas le siguen porque conocen su voz, pero no seguirán la voz de un extraño...porque no conocen la voz de los extraños" (Jn 1O, 4b-5).

 A final de cuentas, María dijo esto mismo, a los sirvientes de la boda en Caná de Galilea, cuando se acabó el vino: "Haced lo que Él Os diga" que es lo mismo que dijo El Padre en el Tabor: ¡Escuchadle! (Jn 2,5).

 

P. Antonio Pavía 

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viernes, 28 de noviembre de 2025

Partiendo la Palabra Adviento (I Dom.) Ven Jesús, junto a mi

 


 Entramos en el Adviento, que nos prepara para la Venida de Jesús al mundo.

Partimos de esta pregunta: ¿De qué nos sirve esperar ansiosos la Navidad, vibrar con las fiestas que la acompañan, si no deseamos y buscamos con toda nuestra alma al Hijo de Dios que viene a nuestro encuentro?  Fijémonos en que Jesús viene a nosotros y nos traza el Camino que nos conduce al Padre (Jn 14,6) Si, vuelve al Padre haciéndose El mismo Camino hacia el Él.

El Adviento es la Encarnación de la Vida. Jesús está permanentemente en y con la Humanidad; Él nos hace hijos de su propio Padre por medio de su Palabra (Jn 1,9-12), y en la Eucaristía Alimento y Fuente de la Contemplación de Dios, en Espíritu y Verdad (Jn 4,23-24).

 El que entra -sea cual sea su historia de alejamiento de Dios- en este Espíritu del Adviento "saltará de gozo"  al saber que también iba por él, lo que dijo Jesús a María Magdalena, en su resurrección, para que lo supiéramos todos: "Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mí Dios y a vuestro Dios" (Jn 20,17,b). A este tesoro celeste, nos prepara el Adviento.

 

P. Antonio Pavía 

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miércoles, 26 de noviembre de 2025

Partiendo la Palabra (Sl 45) (XXIV) "Mis Palabras son Espíritu y Vida" (Jn 6,63b)

 


  A un cierto momento el autor, depositario de la profecía que Dios, hace de su Hijo, y como viendo a lo lejos su Encarnación, exclama: "Por eso Dios te ha ungido con óleo de júbilo entre todos tus compañeros. Descripción que se hizo gloriosa, en su Bautismo, en el río Jordán.

Allí el Padre anunció por medio de la inmersión de Jesús en las aguas, su descenso al antro de la muerte, para dar a continuación paso a su exaltación gloriosa, en su emersión, como Señor, en el rio Jordán.

Fue entonces que el Padre, viendo en su Hijo pisoteando la muerte, la Redención de la Humanidad, proclamó alborozado: "Este es mi hijo amado en quien me complazco" (Mt 3,17).

 En la elevación de Jesús, venciendo a la muerte, Dios Padre, se alegró por nosotros, vencedores también de nuestra muerte gracias a Jesús, su Hijo. 

 

P. Antonio Pavía 

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