José Antonio Pagola
5º Pascua - A
(Juan 14,1-12)
3 de mayo 2026
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José Antonio Pagola
5º Pascua - A
(Juan 14,1-12)
3 de mayo 2026
Mayo despierta con luz nueva y con un nombre en los labios: María.
Es el mes de las flores y del corazón abierto, de los caminos que llevan a
una ermita, de los rosales que perfuman la fe sencilla de nuestro pueblo.
Volvemos a Ella como hijos: con manos llenas —a veces de rosas, a veces de
cansancio— y con el alma que busca consuelo. María nos enseña las actitudes que
hacen bella la vida: la humildad que escucha, la disponibilidad que dice “sí”,
la ternura que cuida, la esperanza que no se rinde.
En la tradición de mayo hay algo más que costumbre: hay memoria viva de una
Madre que acompaña. En cada Ave María, en cada mirada a su imagen, aprendemos a
vivir con más verdad, con más luz, con más Dios.
Que este mes nos encuentre sencillos y confiados, como niños.
Que nuestras manos sepan ofrecer flores… y también gestos de amor.
Y que, de la mano de María, redescubramos la belleza de creer, de esperar y
de amar.
Porque donde está la Madre, siempre florece la vida.
Javier Leoz
En
el imaginario contemporáneo la libertad suele identificarse con la ausencia de
límites. Se supone que cuantos menos condicionamientos tengamos somos más
libres. No diría, sin más, que esta idea es errónea. Pero parece que está
incompleta y que vacía de contenido la verdadera libertad. Al fin y al cabo,
“hacer lo que nos da la gana” nos ha llevado en multitud de ocasiones a caer en
hábitos, miedos o expectativas ajenas, paradójicamente, nos ha llevado a ser
menos libres.
Ser libre significa liberarse de todo para entregarnos
plenamente a algo o alguien. Aunque nuestra sociedad sospecha de todo cuanto
signifique compromiso, hemos de reconocer que aquellas cosas que ensanchan y
dan sentido a la vida son precisamente las que nos obligan a renunciar. Son las
decisiones que nos configuran y nos hacen madurar. Amar, formar una familia,
elegir una profesión de servicio, cuidar a alguien… todas ellas nos ayudan a
entender que hay limitaciones que posibilitan la libertad.
La libertad cobra sentido cuando nos ayuda a elegir un bien
mayor. En último término somos libres incluso de elegir nuestra actitud ante
las situaciones, por adversas que estas nos puedan resultar. Necesitamos
cultivar nuestra libertad interior. Quien se deja llevar por los impulsos no es
libre porque en ellos damos rienda suelta a aquellas cosas que nos condicionan
interiormente. La libertad interior consiste en elegir desde lo más verdadero
de uno mismo en un proceso en que poco a poco vamos descubriendo cuántas cosas
nos condicionan.
Al crecer la libertad interior aparece una mayor coherencia. No
es necesario fingir, no se vive pendiente de una imagen, se alcanza una cierta
transparencia que no es ofensiva o agresiva, sino que responde a la verdad
profunda de cada uno. Somos nosotros mismos en toda circunstancia o ante
cualquiera. Porque la meta de la auténtica libertad es la respuesta al amor
recibido y conduce a amar.
En el evangelio nos encontramos con el ejemplo de Cristo, la
libertad encarnada, él no se deja amedrentar ni por la presión social, ni por
la opinión de los demás o el miedo al rechazo. Jesús es plenamente libre porque
ama plenamente. Seguirlo a él significa ser libres porque dejamos de acumular
opciones y comenzamos a dar sentido a nuestra vida desde la entrega. La persona
que vive desde el amor comienza a sentir una cierta alegría que no proviene de
la facilidad de las cosas sino del sentido que poco a poco va adquiriendo.
Jesús Martín Gómez
Párroco de Vera
Puerta y pastor son la misma metáfora. La única puerta del aprisco era el
pastor. El aprisco consistía en una cerca de piedra con una entrada muy
estrecha para que tuvieran que pasar las ovejas de una en una. La única puerta
era el guarda.
Por la mañana cada pastor iba a sacar las suyas para llevarlas a pastar.
Cuando oían la voz, las ovejas que se identificaban con ella, salían. Con estos
datos se entiende perfectamente el relato. Jesús se identifica con el pastor
que cuida las ovejas como algo propio. No le mueve ningún provecho personal
sino el fortalecer a cada oveja.
Las ovejas escuchan la voz porque la conocen. Llama a cada una por su
nombre, la relación es personal. Jesús quiere personas libres. No las saca de
un corral para meterlas en otro. No son los miembros de la comunidad los que
deben estar al servicio de la institución. Es la institución la que debe estar
al servicio de cada uno.
En un mismo aprisco había ovejas de muchos dueños, por eso dice que saca
todas las suyas que conocen su voz y le siguen. El texto quiere dejar claro que
las ovejas no podían salir por sí mismas del estado de opresión, para ellas no
había alternativa.
Es Jesús el que les ofrece libertad y capacidad para decidir por sí mismas.
Los dirigentes judíos son “extraños”, que no buscan la vida de las ovejas.
Ellos las llevan a la muerte. Jesús les da vida. La diferencia no puede ser más
radical. Por muy oveja que te sientas, tienes la obligación de distinguir al
pastor auténtico del falso.
Él camina delante y las ovejas le siguen. Jesús recorrió una trayectoria
humana. Esa experiencia nos sirve para recorrer el mismo camino. No pasó por la
vida humana de manera ficticia y con el comodín de la divinidad en la chistera.
Esta falsa idea nos ha hecho creer que lo que hizo Jesús es marcarnos el camino
desde fuera.
Yo soy la puerta. No se refiere al elemento que gira para cerrar o abrir,
sino al hueco por donde se accede a un recinto. El pastor que cuidaba las
ovejas era la única puerta. Por eso dice que es la puerta de las ovejas, no del
redil. Todos los que han venido antes, son ladrones y bandidos, no han dado
libertad/vida a las ovejas.
Entrar por la puerta que es Jesús, es lo mismo que "acercarse a
él", "darle nuestra adhesión", asemejarse a él, ir como él a la
búsqueda del bien del hombre. Él da la Vida definitiva, y el que posee esa Vida
quedará a salvo de la explotación.
Yo he venido para que tengan Vida y les rebose. Los dirigentes no solo
despojan a la gente del pueblo de lo que es suyo, sino que sacrifican a las
ovejas, es decir, les quitan la vida. La misión de Jesús es exactamente la
contraria. Jesús no busca su provecho ni el de Dios. Su interés es que cada
oveja alcance su plenitud.
Es muy importante el versículo siguiente, “El pastor modelo (ho poimên ho
kalos) se entrega él mismo por las ovejas”. "kalos" significa: bello,
ideal, modelo de perfección, único en su género. No se trata de resaltar el
carácter de bondad. En griego hay una palabra (agathos), “bueno”; pero no es la
que aquí se emplea.
Entrega su vida. En griego hay tres palabras para vida: zoê, bios y psukhê;
pero no significan lo mismo. El evangelio dice psykhên = vida psicológica, no
biológica. Se trata de poner a disposición de los demás lo que uno es como ser
humano.
Fray Marcos
Estos planteamientos transmiten
una idea funcionarial del ministerio. Es decir, si lo único por lo que el
sacerdocio es importante es por las funciones que los ministros llevan a cabo,
entonces es irrelevante. Sustituyámoslo, que los fieles presidan las celebraciones
y se turnen para presidir las comunidades, no hay problema. Pero los ordenados
no cumplen ciertas tareas, viven una tarea: ser prolongación de aquel Pastor
que da la vida por su rebaño. Esto requiere mucho más que presentar a los
sacerdotes como “uno
más”.
Hemos heredado un cierto
complejo que nos hace entender que la vida propiamente sacerdotal nos segrega
del resto. Porque, en cierto sentido, seguimos pensando que ser sacerdote
dentro de la Iglesia es un privilegio y un puesto desde el que ejercer poder.
Por eso nos empeñamos en “normalizar”
el ser sacerdote, en equipararlo a las demás profesiones o compromisos humanos.
Todo ello con la idea de transmitir una determinada imagen que atraiga, cuando
lo atrayente es la conversión del corazón.
Este empeño está quebrando la vida de muchos jóvenes que tienen
vocación, que acceden al sacerdocio, pero que sienten que no valen porque no
dan la talla. Piensan que no pueden ser ellos mismos y tienen que ajustarse a
unos estándares en los que no encajan. Aparece una suerte de esquizofrenia en
el ministerio entre lo que se es, la imagen que institucionalmente se proyecta,
lo que se piensa que debe ser y la vida real de los sacerdotes. Una enfermedad
que, aunque se queda en la superficie, impide ir al núcleo mismo de la vocación
para vivirla plenamente.
El griego kalos, que se aplica a Jesús en el evangelio, va más allá de la simple bondad, implica también una belleza más profunda cuya fuente es la nobleza del individuo, su virtud, la hermosura de sus acciones, la impronta de su divinidad. Quizá considerar esto nos ayude a entender la grandeza del ministerio y la importancia de presentarlo como algo accesible donde lo que cuenta es la libertad propia de la relación con Cristo.
Jesús Martín Gómez
Párroco de Vera
José Antonio Pagola
3 Dom. Pascua – A (Lucas 24,13-35)
19 de abril
PENSAMIENTOS.
ORACIÓN HECHA PALABRA
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Encuadernación |
ISBN 9788428575324
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PVP: 15 EUROS
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Sinopsis
ORACIÓN
HECHA PALABRA
Este libro no
ofrece simplemente poesía: propone un verdadero itinerario espiritual. Sus
páginas recogen la experiencia viva de un alma en diálogo con Dios, donde cada
verso nace de la oración, del asombro y de la búsqueda perseverante. Lejos de
fórmulas fáciles, estos textos revelan una fe que atraviesa la noche, el
silencio y el combate interior, descubriendo en ellos un sentido nuevo y
fecundo. La Cruz, la Palabra y la mirada de Dios se convierten aquí en luz,
alimento y destino. Con un lenguaje bello y profundo, esta obra invita al
lector a detenerse, escuchar y dejarse transformar. Un libro para quienes
desean reencontrarse con Dios en lo esencial.