miércoles, 10 de julio de 2024

Partiendo la Palabra Besos de Dios al alma (VIII)

 



Terminamos estas Catequesis sobre los besos que Dios da al alma de quién ama y guarda su Palabra con una referencia sobre las primeras Comunidades Cristianas.

 El centro de su Espiritualidad era Jesús. Él era su Roca frente a tantas persecuciones; le llamaban: "La Palabra del Padre". Era tal el Fuego que ardía en sus entrañas al "guardar su Palabra" como Él les había dicho (Jn 14,23) que uno de sus primeros Obispos, San Ignacio de Antioquía, íntimo amigo de San Juan, nos ofrece este bellísimo testimonio en una carta escrita poco antes de su martirio: "Si sufro el martirio, me convertiré en Palabra de Dios".

 Podemos ver también este otro testimonio, antiquísimo, de San Cirilo de Alejandría: "Desde la Encarnación de la Luz del Unigénito, somos transformados en la misma Palabra, que da Vida a todas las cosas".

 Digamos pues que alcanzamos nuestra Plenitud como Discípulos de Jesús, gracias a la Palabra guardada y al insondable Misterio de la Eucaristía. De la Palabra y la Eucaristía, surgen los besos de Dios a nuestras almas.

 

P Antonio Pavía 

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lunes, 8 de julio de 2024

PARTIENDO LA PALABRA Besos de Dios al alma (VII)

 



Hemos dicho que es nuestra disposición interior lo que hace que nuestra alma sintonice con la Palabra que escuchamos. Es una disposición que hace brotar de nuestra alma, la oración que agrada a Dios. Oración que no es un trámite piadoso sino un Encuentro Festivo con Dios. Tenemos un ejemplo bellísimo en la Escritura acerca de esta disposición interior para encontrar a Dios. Al llegar Pablo y Timoteo a Filipos, fueron primero a orar a orillas del río y encontraron allí unas mujeres. Pablo y Timoteo aprovecharon la ocasión para predicarlas el Evangelio. El cronista hace está puntualización: "Una de ellas llamada Lidia, que adoraba a Dios, nos escuchaba..." (Hch 16, 14...)  Fruto de su escucha pidió el Bautismo. Lidia los escuchaba... ¿Y las demás? Pues estarían en el grupo por curiosidad, o por distraerse... etc.

 Algo parecido a tantos que van a la Iglesia por cumplir, quedar bien, temor, etc.. pero que hasta tal punto "no escuchan" que una hora después no recuerdan las lecturas y menos aún la predicación. Lidia. como buena Buscadora de Dios escuchaba con toda el alma y El suscitó en ella la Gracia de pedir el Bautismo: la Gracia inestimable del Discipulado.

 

P. Antonio Pavía

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sábado, 6 de julio de 2024

Partiendo la Palabra Dom. XIV T.O. (Mc 6,1-6) ¿Qué esperas tú de Jesús?

 



El Evangelio de hoy nos describe al hombre sin discernimiento, representado por el pueblo elegido. Israel asienta su fidelidad a Dios, a base de impulsos limitados, por ejemplo, milagros como el Paso del Mar Rojo, el Maná que les permitió cruzar el desierto, la conquista de la Tierra Prometida...etc...  Así las cosas, su debilidad, se sobrepone a la Palabra que Dios le hace llegar por medio de los profetas. De ahí los "gemidos de Dios" para despertar a su pueblo que tanta ama, de sus letargos consentidos. Gemidos como, por ejemplo: Ojalá escuchéis hoy mi Voz... ¡No endurezcáis el corazón...! (Sl 95,7b- 8).

  Así es como encuentra Jesús a su pueblo en la sinagoga de Nazaret. Estaban todos expectantes, pues conocían sus milagros. Milagros, que como anunciaron los profetas, por ejemplo (Is 35,4-6) testificaban que Él era el Mesías prometido. Entonces surgió el problema real: Ya no podían decir, cómo sus antepasados: ¡Mañana, cuando venga el Mesías, nos convertiremos ¡Buscaron entonces, otra salida falsa: ¡Solo es el hijo del carpintero...! 

  He aquí el problema eterno para convertirnos al Evangelio, como nos anuncia Jesús, (Mc 1,15) ... ¡Que no creemos que la conversión, el Evangelio, ¡suponga una ventaja para nuestra calidad de Vida! Recemos para no caer como Israel, en la Gran Mentira, encubierta.

 

 Antonio Pavía

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miércoles, 3 de julio de 2024

Partiendo la Palabra Besos de Dios al alma (VI)

 



Iniciamos estas Catequesis, sobre los besos de Dios al alma, con las primeras palabras que la esposa -alma del Cantar de los Cantares- decía sobre Dios: ¡Que me bese con los besos de su boca! (Ct 1,2). Hacia el final del libro, la esposa-alma que sabe muy bien lo que es ser amada por Dios, nos confiesa que el amor de Él hacia ella, son dardos de Fuego, llamaradas divinas (Ct 8,6).

 Esto es mucho más que un lenguaje alegórico o místico. De hecho, lo experimentaron los dos discípulos de Emaús, conforme iban guardando en su corazón, las palabras que les decía Jesús.

  Oímos su testimonio: ¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras? (Lc 24,32) Así es: cuando Jesús "nos parte su Palabra" su Fuego avanza hacia  nuestro corazón. Este don de Jesús, eleva intensamente la calidad de nuestra oración; Jesús comparte su Fuego con nosotros.

 Nos viene muy bien a este respecto el testimonio de Santa Teresa de Lisieux, Carmelita descalza, que voló al Padre con apenas 24 años. Decía a Jesús: ¡Atráeme hacia ti...Tú Evangelio me basta...! 

 

P. Antonio Pavía 

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lunes, 1 de julio de 2024

Partiendo la Palabra Besos de Dios al alma. (V)

 



Hemos abordado el problema de la ineficacia    de la oración, debida a la lejanía y a veces desinterés, con respecto a la Palabra que escuchamos o leemos. A veces es un rezar Salmos de corrido, sin recibir de Dios, la inmensa riqueza de sus Palabras. 

  Veamos un Salmo en el que Dios hace ver a Israel cual es la causa de sus tibiezas y consiguientes infidelidades. No es porque "no rece"; la causa es que, tanto en la sinagoga como en el Templo, los asistentes rezan con los labios, pero sus corazones están lejos de Dios; y Él, que ama tanto a su pueblo, también a nosotros, consternado le dice: ¡Escucha, pueblo mío! ¡Ah, sí quisieras escucharme ...! Pero Israel no escuchó mi voz, no quiso obedecerme, por eso les abandoné a la dureza de su corazón. (Sl 80,9-14).

 Ya dije que Dios no excluye a nadie; desea conceder a todos poder gozar de la intimidad de su Presencia. No hace acepción de personas a la hora de besar nuestras almas, pero evidentemente, no va a forzar la puerta de tu alma para besarla.

  Dios besa las almas de quienes tienen las puertas de su alma y esto, está en consonancia con tener abiertos los oídos interiores al escuchar y rezar con la Palabra (Is 50,4).

 

P. Antonio Pavía 

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sábado, 29 de junio de 2024

Partiendo la Palabra Dom. XIII T. Ord. Tanteando el Misterio de Dios (Mc 5,21-43).

 


Perder sangre en la Escritura significa perder la Vida. Hoy vemos a una mujer que lleva doce años con flujos de sangre. Ha gastado sus bienes en tratamientos   médicos, que no la han servido para nada; va de mal a peor. En esto oye hablar de Jesús y se dice: tengo que ir donde Él y tocar su manto. El manto en la Biblia simboliza el espíritu de la persona que lo lleva (1 Ry 2,1-15). Está mujer, representa a los genuinos buscadores de Dios. No va donde Jesús para que le haga un milagro sin más.! Desea tocar su manto, su Espíritu para recibir la Vida. Al llegar cerca de Él, ve que está rodeado de un gentío que le oprime (Mc 5,31). Nuestra amiga, no se echa atrás: ¡Su vida está en juego, por lo que, a base de codazos, consigue llegar hasta tocar el manto de Jesús! La sangre deja de fluir.

 Una apreciación esencial para entender porque está mujer representa a los verdaderos buscadores de Dios. El verbo "tocar" empleado por Marcos, significa: " Palpar a tientas."  Es un buscar a Dios a veces en oscuridades del alma.

 Es en esta forma de buscar, que Jesús reconoce y ama entrañablemente a sus buscadores. Es buscarle en días de Luz y también, más allá de emocionalismos, en días oscuros. Así es como crecemos en la fe adulta: la que engendra el Amor perfecto a Dios.

 

 P. Antonio Pavía 

comunidadmariamadreapostoles.com

 

miércoles, 26 de junio de 2024

Partiendo la Palabra Besos de Dios al alma (IV)

 




 Lo que le mueve a Dios a besar tiernamente a las almas que le buscan con sincero corazón, es el deseo de estas por tener el oído abierto a su Palabra. Tener el oído abierto a Dios, es un don suyo. Lo da a aquellos que al escuchar o rezar con la Palabra, prestan tal atención a Ella, que es como si detuvieran el tiempo. Con esto y para vuestra alegría estoy diciendo que la Oración es, ante todo, "dejar hablar a Dios" y solo después, darás “voz a tu alma" para que se explaye con Él.

 La Oración de un discípulo de Jesús, no es un rito, ni una sucesión de textos piadosos; es como un "Despertar" la Presencia de Dios en los pliegues de tu alma, y para esto no hay técnica alguna; tan solo el deseo interior de escuchar a Dios. Por eso el Mandamiento esencial que Dios mismo nos da en la Biblia es: "Escucha Israel" ...y a continuación viene el fruto de esta escucha a Dios: "Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas..." (Dt 6, 4...).

 Por eso es esencial cultivar la Escucha a Dios. Es imposible que la Palabra de Dios se asiente en el corazón, si este está en otras cosas. En definitiva, no rezamos para cumplir con Dios, sino para "Estar festivamente con Él". 

 

P. Antonio Pavía 

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lunes, 24 de junio de 2024

Partiendo la Palabra Besos de Dios al alma (III)

 


 Hemos hablado de las luces interiores que Dios va encendiendo en nuestras entrañas al partirnos sus palabras. No terminan aquí los dones que Dios da a quienes le escuchan con el corazón abierto de par en par. En sus almas, Dios levanta un Santuario en el que habitar.

 Lo vemos como profecía en este pasaje del Éxodo. Su autor, narra la milagrosa actuación de Dios al abrir el Mar Rojo, para salvar a Israel, y   describe el canto de gratitud a Él, proclamado por el pueblo. En su Acción de Gracias, los israelitas agradecen a Dios por la Tierra Prometida a la que les conduce. En ella, mencionan el "Santuario construido por Él mismo, con sus propias manos " (Ex 15,17).

  Jesús cumple en plenitud, esta promesa - profecía, en sus Discípulos de todos los tiempos. Le escuchamos: "El que me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará y vendremos a él y haremos morada- santuario en él" (Jn 14,23).  Es en este Santuario, donde Jesús, nos parte sus Palabras, al tiempo que, como dijo San Bernardo", nos besa el alma".

 

P. Antonio Pavía 

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sábado, 22 de junio de 2024

Partiendo la Palabra D. XII T.0. (Mc 4,35-41) En tus manos estoy Señor

 


 Jesús dice a sus discípulos: subamos a la barca y pasemos a la otra orilla. La Catequesis es fortísima.

 Vivimos en un mundo con sus luces y sombras; en el horizonte vemos como reflejos de "la otra orilla”: La Vida Eterna. El gran buscador de Dios, Henry Bergson, conoció esta otra orilla, partiendo de las intuiciones de su alma. Nuestro problema es atravesar el mar, imagen del mal y de la muerte. Su furia y estragos nos pueden llevar al laberinto del escepticismo. Los Apóstoles enfrentan como pueden la tormenta, las pruebas que nos acosan, pero a un cierto momento, como que tiran la toalla... y Jesús, durmiendo. Le despiertan y no con buenos modales: ¿No te importa que perezcamos? Jesús puesto en pie, con su Palabra sometió la violencia del mar al tiempo que les dijo: " ¿Aún no tenéis fe? Nuestros amigos, que sabían por los Salmos que Dios con su Voz domina el mar desafiante (Sl 93,3-4) comprendieron que estaban ante el Señor.

  Respecto a si le importamos o no al Hijo de Dios, pues a veces lo dudamos, igual que los Apóstoles, hacemos nuestro el testimonio de Pablo: Jesús, me amó y se entregó por mí (en mi lugar) (Gal 2,20). 

 

P. Antonio Pavía 

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miércoles, 19 de junio de 2024

Partiendo la Palabra Besos de Dios al alma (II)

 




 Vimos que el alma -esposa que sabe escuchar a Dios cuando medita su Palabra- vive la Fiesta ininterrumpida, incluso cuando el sufrimiento acampa en ella. No es que nuestra alma sea inmune al ser visitada por el dolor, estoy señalando que el sufrimiento no se hace dueño de ella. No se hace dueño del alma, porque su Dios su Esposo, se ha prendado de su belleza como proclama exultante de gozo este salmista (Sl 45,11-12).

 El meditar la Palabra que lee y escucha la lleva a "ver, abrir el oído e incluso a mirar" a Dios su Esposo. Estamos hablando de lo que San Agustín y tantos   Santos Padres de la Iglesia, definieron como "los sentidos del alma". Sentidos que se abren cuando esta lleva como María de Nazaret, la Palabra hacia el corazón.(Lc 2,19).  Se abren entonces nuestros sentidos interiores y Dios nos revela progresivamente lo que todos los libros del mundo no nos pueden explicar:  ¡¡¡El Misterio de Dios!!! Nos lo revela Él mismo "partiéndonos su Palabra”, y así es como besa nuestra alma.

 

Seguimos el próximo lunes.

 

P. Antonio Pavía 

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lunes, 17 de junio de 2024

Partiendo la Palabra Besos de Dios al Alma (I)

 



 "Besos de Dios al Alma" no es un recurso poético para atraer lectores. Nuestra intención es hacer presente un legado que nos han transmitido hombres y mujeres de Dios como, San Jerónimo, San Bernardo, Santa Teresa...y tantos otros. Hombres y mujeres que, por su intensísimo Amor a la Palabra de Dios, fueron llevados por el Espíritu Santo hacia las entrañas amorosas de Dios Vivo, que fluyen en las Escrituras, y que Él mismo pone al alcance de todos los que le buscan. Hablamos de personas que han buscado y encontrado en la Palabra, el Agua Viva que "riega el huerto de su alma" (Jr 31,12 b).

Iniciamos este ciclo de "Besos de Dios al alma” con el primer versículo del Cantar de los Cantares en el que oímos que la esposa -toda alma- refiriéndose a Dios su esposo, susurra”: ¡que me bese con los besos de su boca, mejores son que el vino tus amores! (Ct 1,2).

  El Padre de la Iglesia, Orígenes, nos comenta así este texto: El pueblo del Antiguo Testamento, está suspirando por el Mesías y desea que el beso de la Palabra divina, recibido ya por los profetas, le sea dado ya, por el Mesías que esperan, es decir: por Jesús, el Hijo de Dios.

 (Seguimos el miércoles)

 

P. Antonio Pavía 

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sábado, 15 de junio de 2024

Partiendo la Palabra Dom. XI T.O. (Mc 4,26-34) Eres precioso para Dios

 


Jesús nos habla hoy de la semilla de mostaza, pequeña, insignificante pero que da gran fruto. Con esta parábola, se está refiriendo a Él y a sus discípulos. Jesús fue despreciado, envilecido por su propio pueblo como estaba profetizado (Is 53, 3...). A tal extremo llegó este desdén y rechazo, que toda Jerusalén a voz en grito proclamó que Barrabás era más digno de vivir que Él. Sabiendo esto, y también, que sus discípulos vadeamos el valle del desprecio del mundo, nos preguntamos si vale la pena seguir a Jesús. La respuesta nos la da El mismo. Jesús no estaba pendiente del juicio ni de los ojos acusadores del mundo, sino de la mirada del Padre, que había anunciado..." No temas... Eres precioso a mis ojos, yo te amo " (Is 43,1-4).

  Nuestra Alegría y Fortaleza, que tantas murallas derriban, vienen del hecho de que esto que Dios Padre profetizó sobre su Hijo y lo cumplió, lo promete y cumple también con sus discípulos.

  Somos semillas insignificantes para los sabios de este mundo. Pero ¡Gloriosas y Eternas en las manos de Nuestro Padre!

  ¡¡También nosotros somos preciosos a sus ojos !!… Por eso somos "La Luz del mundo" (Mt 5,14).

 

P. Antonio Pavía 

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miércoles, 12 de junio de 2024

Partiendo la Palabra En ti me refugio Señor. (Sl 91) (IV)

 


Vimos al salmista renunciando a tomarse la justicia por su cuenta desechando así el "ojo por ojo, diente por diente" tan en boga. Este hombre fiel deja que sea Dios quien le defienda y, para nuestra sorpresa está es su respuesta: "Porque él se abraza a mí, yo mismo le protegeré, me invocará y yo le defenderé.".

  Invocar a Dios en la Escritura, es escogerle como abogado defensor ante una falsa acusación. Continúa Dios proclamando su alegato, defendiendo a este hombre fiel diciendo "Estaré a su lado en la tribulación, le libraré, le glorificaré...le haré ver mi salvación.".

  He aquí, la respuesta de Dios a quienes se fían de Él en la persecución. Formulo una pregunta: ¿Tenemos derecho a defendernos ante las humillaciones y desprecios que caen sobre nosotros a causa de nuestra fe? Podríamos decir que sí...pero conforme vamos creciendo como discípulos de Jesús, aumenta nuestra Sabiduría para dejar que sea Él, quien nos haga justicia.

 

P. Antonio Pavía 

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lunes, 10 de junio de 2024

Partiendo la Palabra En ti me refugio, Señor (I) (Sl 91)

 


 Una aclaración acerca de la relación entre Jesús y sus discípulos, cuya referencia es Pedro. No pensemos que la fuerza de los discípulos de Jesús, es fruto de un fanatismo sectario; fijémonos en el Salmo 91, que preanuncia la Fuerza que tuvo Jesús, para vencer al mundo, y esta Fuerza que asistió a Jesús es la que moldea nuestro seguimiento a Él. El Apóstol Pablo proclama que Jesús nos hace partícipes de su victoria (2Co 2,14). 

El Salmo que estamos " partiendo" nos ofrece la clave de nuestra victoria frente al mal, agravios, desprecios del mundo...etc... Proclama que el Mesías no devolverá mal por mal, no por cobardía, sino porque su Padre le hará justicia. Leemos este breve texto: "Verás la paga de los malvados, porque hiciste del Señor tú defensa". 

He ahí nuestra fuerza ante el mal; consiste en que encomendamos nuestra causa a nuestro Defensor que es Dios. Entrañable el testimonio de Jeremías, tan despreciado por su propio pueblo:  "...Dios está conmigo; es mi   fuente defensora... a Él he encomendado mi causa" (Jr 20,11-12).

 

Seguimos el miércoles.

 

P. Antonio Pavía 

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sábado, 8 de junio de 2024

Partiendo la Palabra El Pecado contra el Espíritu Santo (Mc 3,20-25) Dom X T.O.

 



 Jesús aborda hoy el eterno problema que todos tenemos para convertirnos de corazón. El problema es. Mañana. Mañana, corto con tal persona que me induce al mal; mañana perdono o pido perdón a aquel a quien ofendí; mañana me tomo en serio el Evangelio de Jesús, para ser su Discípulo...etc. Cuando venga el Mesías nos convertiremos de verdad, no solo con la boca, decían siempre los israelitas cuando la Palabra les invitaba a convertirse. El Mesías- Jesús, vino y como ya no podían decir mañana, porque las curaciones que los profetas habían anunciado, como signo de autenticidad mesiánica eran palpables (Is 35,3-6) y pensaban que el Evangelio "les estropeaba su vida", echaron mano de la cloaca de su corazón y dijeron: ¡hace estos signos porque está endemoniado!

 Fue entonces cuando Jesús habló del pecado contra el Espíritu Santo. De todas formas y para ahuyentar miedos que surgen de los escrúpulos, es bueno saber que es tan enorme el Amor de Dios, que su Hijo en el momento de morir nos abrió la Puerta de la Misericordia infinita, al decir al Padre: Perdónales, no saben lo que hacen.  La Puerta de la Misericordia sigue y seguirá siempre abierta, traspasarla o no, solo depende de nosotros.

 

P Antonio Pavía 

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miércoles, 5 de junio de 2024

Partiendo la Palabra En ti me refugio, Señor (II) (Sl 91

 


 Dejamos a Pedro atónito diciendo a Jesús: Tú sabes que te quiero... a lo que Él le respondió: 

¡Apacienta mis ovejas! Jesús no está pidiendo nada a Pedro, al contrario, le está dando el poder para alimentar a sus ovejas con el Evangelio: "Sus Palabras que dan la Vida Eterna” (Jn 17,1-3). Y, lo máximo de lo máximo: le está ofreciendo el don, el poder para dar su vida por Él, en sus ovejas: ¡¡El mismo poder que tuvo Él para darla por el mundo en el Calvario!! (Jn 10,17-18).

  Además, cumple con él, la promesa que le hizo en la Última Cena de que si bien, aún no podría ofrecerle su vida, si se la podría ofrecérsela, más adelante. (Jn 13 36-38).

   El Salmo que estamos desgranando es en anuncio profético tan bello como reconfortante, de que, en nuestro crecimiento como discípulos de Jesús, podremos enfrentar el desprecio y persecución vividos por El...porque tenemos nuestros ojos fijos en Él cómo Él los tuvo permanentemente en el Padre. Por eso... leemos en este Salmo: "Él te librará de la red del cazador...no temerás a las sombras de la noche, ni la flecha que vuela de día, ni la peste que avanza en las tinieblas ..."

 (Seguimos el lunes) 

P. Antonio Pavía 

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lunes, 3 de junio de 2024

Partiendo la Palabra (Sl 91) (I) En ti me refugio, Señor

 


 Como todos los Salmos, también este es una profecía sobre Jesús y también sobre sus discípulos.

 Escuchemos:  El que mora en el secreto de Dios, que le abre sus intimidades, aprende a refugiarse, a confiar en El, porque es huésped de su corazón. No hay ninguna exageración. Digamos que Dios, se vuelca en aquellos que acogen su elección. Otro salmista proclama: "Bienaventurado tu elegido, tú predilecto que vive en tus atrios...", es decir, contigo, (Sl 65,3).

 Nos preguntamos: 

 ¿Quiénes son estos elegidos que tienen acceso al Misterio de Dios? Miremos a Pedro pues representa a todos los discípulos de Jesús de todos los tiempos. El Señor Resucitado le lleva a orillas del mar y fijando sus ojos en él, le pregunta: ¿Me amas? Pedro que tiene aún en sus oídos el eco de sus tres negaciones no sale de su asombro. Ha pecado tanto que no puede digerir la pregunta de Jesús. Este es nuestro mayor error y problema ... que, ante una vida tan maltrecha, nuestra soberbia nos impida digerir un Amor tan inaudito como el de Jesús. ¡Pedro era débil, impulsivo, inconstante...pero! ¡¡Se dejó amar así por Jesús!! Por eso, y con un nudo en la garganta, pudo balbucir: ¡Jesús...! ¡Tú sabes que te amo! Pedro, entonces no lo supo...más tarde, cuando pudo empezar a dar la vida por Él y gracias a Él", si supo, que había aplastado la cabeza de la serpiente (Gen 3, 15) … al demonio que le indujo a traicionarle...

Seguimos el miércoles.

  

P. Antonio Pavía 

comunidadmariamadreapostoles.com

 

 

sábado, 1 de junio de 2024

Partiendo la Palabra Corpus Christi (Mc 14,12-16,22-26) Fuertes con Dios

 


Dice Jesús que el mayor mandamiento es “Amar a Dios con todo el corazón, toda el alma y todas las fuerzas” (Mt 22,37). Es evidente que esto que dice Jesús es Fuego para nuestra alma, pero nos preguntamos: ¿Con que fuerza contamos para ser fieles de corazón a Dios? ¡Recordemos el lamento de Dios ante la fragilidad de su pueblo! ¡Que débil era tu corazón, Israel! (Ez 16,30).

 Parece ser que no han cambiado mucho las cosas. Queremos amar a Dios en fidelidad, pero los cantos de sirena y también las pruebas, socavan nuestros buenos deseos.

 Veamos algunas profecías del Antiguo Testamento que nos den la esperanza de que un día amaremos a Dios por la Fuerza que nos viene de Él. Vemos a un salmista que inspirado por Dios llama al maná que alimento a Israel en el desierto: " El pan de los Fuertes " (Sl 78,25).  Entendemos que es una profecía sobre la Fuerza Divina del Pan Eucarístico, que es el mismo Jesús, como El mismo nos dijo: (Mt 26,26).

 Otro salmista dice de sí mismo, ante la persecución que está viviendo a causa de su fe, que "Dios le ha dado la Fuerza de un búfalo"(Sl 92, 11).

 Fijémonos en la Iglesia Primitiva.  ¿De dónde sacaban esos miles y miles cristianos de toda edad y condición social, la Fuerza para encarar el martirio, y no maldiciendo, ¿antes bien bendiciendo a sus jueces y verdugos? Su Fuerza era el mismo Jesús, Vivo en la Palabra que guardaban en el corazón, y que se abría de forma maravillosa hacia el Pan de Vida en la Eucaristía. Ese fue el secreto de su victoria frente al odio del mundo y es también el secreto de nuestra victoria.

 

P. Antonio Pavía 

comunidadmariamadreapostoles.com