viernes, 1 de mayo de 2026

Mes de Mayo con la Virgen María

 



Mayo despierta con luz nueva y con un nombre en los labios: María.

Es el mes de las flores y del corazón abierto, de los caminos que llevan a una ermita, de los rosales que perfuman la fe sencilla de nuestro pueblo.

Volvemos a Ella como hijos: con manos llenas —a veces de rosas, a veces de cansancio— y con el alma que busca consuelo. María nos enseña las actitudes que hacen bella la vida: la humildad que escucha, la disponibilidad que dice “sí”, la ternura que cuida, la esperanza que no se rinde.

En la tradición de mayo hay algo más que costumbre: hay memoria viva de una Madre que acompaña. En cada Ave María, en cada mirada a su imagen, aprendemos a vivir con más verdad, con más luz, con más Dios.

Que este mes nos encuentre sencillos y confiados, como niños.

Que nuestras manos sepan ofrecer flores… y también gestos de amor.

Y que, de la mano de María, redescubramos la belleza de creer, de esperar y de amar.

Porque donde está la Madre, siempre florece la vida.

 

Javier Leoz