¿Opinión o verdad? Aunque el dilema
sea antiguo también en la actualidad existe confusión entre estas dos formas
del conocimiento. Cada vez es más difícil distinguir entre ambas. Probablemente
la facilidad con la que se puede emitir opinión hoy en día nos hace asumir como
verdad lo que solamente son consignas ideológicas, que incluso repetimos como
si fueran propias.
Opinamos sobre política, Iglesia,
conflictos internacionales, moral, cultura y hasta sobre la vida íntima de
desconocidos, muchas veces sin haber reflexionado lo suficiente. El algoritmo
premia la reacción rápida, no el discernimiento. Premia el escándalo, no la
profundidad.
Los cristianos deberíamos marcar la
diferencia. Nosotros nos hemos de mover por la búsqueda de la verdad. La fe no
nos pide ser repetidores automáticos de lo que la mayoría dice, aunque el
pensamiento imperante use un lenguaje cautivador.
Nosotros hemos de pensar, discernir
profundizar y no solo compartir. Hoy abundan católicos que consumen contenido
religioso, se dejan llevar por polémicas eclesiales y siguen predicadores
virales. Pero la verdad exige madurar, no consumir.
Silencio, lectura, oración y humildad
para tener una visión clara, consonancia con el evangelio, pero no con la
ideología de moda. Hay quienes repiten discursos progresistas sin
discernimiento, y otros que replican consignas “tradicionalistas” con la misma
falta de profundidad.
Alguna gente de Iglesia parece más “indignados
profesionales” que discípulos en oración. Defensores de bandos, pero no
buscadores de la verdad. Mucho ruido religioso y poca conversión real.
Jesús Martín Gómez
Párroco de Vera
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