miércoles, 26 de febrero de 2025

Partiendo la Palabra No temas, Yo estoy contigo. (IV). Moisés

 




Vemos a Moisés en un momento crítico de su misión de conducir a Israel por el desierto. Digo momento crítico, porque ha subido al monte Sinaí por orden de Yahvé, que le va a entregar las Tablas de la Ley, y ante su demora, el pueblo se impacienta y cae en la idolatría, haciéndose un becerro a quien adorar y que les protegiese. (Ex 32,1...).

 Yahvé decide eliminar a los israelitas y entonces, Moisés, poniéndose delante obtiene el perdón para ellos. Es como vemos una figura fidedigna de Jesús que, con sus brazos abiertos en la Cruz, obtuvo el perdón para todos. El diálogo entre Dios y Moisés en este triste acontecimiento, es de una Belleza Infinita; es fuente de Vida y Esperanza, para los que hemos emprendido el Camino del Discipulado. (Ex 33,12-17).

 Entresacamos alguna de las perlas preciosas de este diálogo entre Moisés y Dios que encontramos en (Ex 33,13-17) Dice Moisés a Dios: "si he hallado gracia a tus ojos, hazme saber tu camino para que te conozca... Respondió Yahvé: " Yo mismo iré contigo y te daré descanso ".   Debería ser suficiente, pero Moisés insiste. ¿Por qué? Moisés ha sufrido lo indecible con este pobre pueblo de corazón duro y desconfiado...algo normal, al haber cargado   años y años de esclavitud y malos tratos...así que insiste, quiere que Dios ratifique su promesa de que acompañará a su pueblo. Dios se enterneció ante un hombre que tanto y con tanta nobleza ama a este pueblo tan destruido interiormente, y le promete solemnemente: " Haré esto que me acabas de pedir, has hallado gracia a mis ojos y te conozco por tu nombre” Como Vemos, ¡¡¡Moisés es figura bellísima de Jesús...!!! ¡¡Y también de sus Discípulos...!! ¿Alguien se anima a ser Discípulo de Jesús?

 

P. Antonio Pavía 

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lunes, 24 de febrero de 2025

Partiendo la Palabra No temas, Yo estoy contigo. (III) Jacob.

 




Hoy hablamos de Jacob, hijo de Isaac. Con todo su corazón deseó y alcanzó la bendición de su padre, signo de la Bendición de Dios que le aseguraba su especial protección. La Bendición le correspondía a su hermano Esaú, que la desdeño por una simple comida, símbolo del amor a este mundo.

 En esta breve Catequesis, vemos a Jacob en un combate "cuerpo a cuerpo con el Ángel de Yahvé" (Gen 32,23...). Jacob se ha quedado sólo a orillas de un río; en la otra orilla están su familia y sus bienes. En su soledad, de pronto, alguien combate con él. Ese "alguien" viendo que Jacob no cedía en el forcejeo le dijo gritando: ¡Suéltame que ya llega la aurora! Jacob que intuye que su combatiente es "el Ángel de Yahvé, es decir, el mismo Dios” se niega a soltarle, hasta que no le bendiga.

 Esta Catequesis no puede ser más bella; nos habla de la Oración, como un combate en términos propios de aquellos tiempos. Como todo el mundo, Jacob, tiene mil problemas, pero "se aferra a Dios, a quien no suelta hasta que no le bendiga en lo más profundo de su ser. Repito, sabe que "está combatiendo con Dios " y por eso no le suelta hasta recibir su Bendición... ¿Por qué? Porque esta bendición le garantiza que Dios jamás le soltará a él. Y es que, para llegar a ser amigo de Dios, o Discípulo de Jesús, que es lo mismo, hay que revestirse de Santa Audacia. Ante actitud tan decidida, que le sale del alma, Dios le cambia el nombre diciéndole: ¡Te llamarás Israel, que significa: ¡Fuerte con Dios!  Incluso le dice: ¡Has combatido con Dios... ¡Y le has vencido! O sea que has atraído hacia ti, su Bendición, su Fuerza... ¡Vencerás siempre al Tentador!

  Que Dios nos conceda la Sabiduría para hacer de nuestra oración...no una retahíla de palabras sin más, sino un paladear lentamente las Palabras de Jesús su Hijo; entonces podremos hacernos con su Fuerza; la que nos posibilita llegar a ser Discípulos suyos.

 

P Antonio Pavía 

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sábado, 22 de febrero de 2025

Partiendo la Palabra D. VII T. O. (Lc 6,27-38) ¿Sabes escuchar a Dios?

 



El Evangelio de hoy es inasumible para los que no saben escuchar a Dios.

Veamos que, Jesús antes de decir, amad a vuestros enemigos, haced el bien a quienes os odian...etc., proclama con énfasis: "Os digo a los que me escucháis" El que sabe escuchar la Palabra, tiene acceso a los Manantiales de la Fuerza y Gracia de Dios para poder cumplirla. Sin estos Manantiales, la Palabra se distorsiona como hicieron los fariseos...

 Veamos que, cuando Dios proclamó a Israel el Mandamiento que da la Vida: "Amarás al Señor tú Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas..." lo encabezó igual que su Hijo con la misma exhortación: ¡Escucha Israel! (Dt 6,4...).

 Se escucha la Palabra de Dios con el alma y el corazón adorantes. Se recibe como Abrazo en el alma del mismo Dios, solo entonces surge de nuestras entrañas como surgió en María, el:  " Haz en mi tu Palabra”! ¡Haz en mi tu Obra Maestra ...el Discipulado! Entonces la Fuerza y la Gracia de Dios descienden sobre ti y te engendran como Discípulo de Jesús. Por eso Pablo, llamo al Evangelio, la Fuerza de Dios (Rm 1,16) y dijo que era "El Evangelio de la Gracia" (Hch 20,24).

Imperecedero fue su testimonio de la Fuerza y la Gracia del Evangelio, en un momento en el que le sobrepasaban los sufrimientos a causa de Jesús y su predicación; lo leemos: "...El Señor me respondió: te basta mi gracia. ...Por eso, con sumo gusto me gloriaré en mis flaquezas, para que habite en mí la Fuerza de Jesús...me complazco en las persecuciones y angustias que sufro por Jesús, pues cuando estoy débil es cuando soy fuerte. (2 Co 12,9-10).

 

P. Antonio Pavía 

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miércoles, 19 de febrero de 2025

Partiendo la Palabra No temas, Yo estoy contigo (II) Isaac

 


Isaac es un ejemplo fidedigno del paso de la fe de los padres a sus hijos, lo que no quita que son los hijos quienes tienen que decidir si acoger o no la fe recibida. Isaac oiría mil veces las maravillas que Dios había hecho en sus padres Abraham y Sara, pero cuando estaba atado, a punto de ser sacrificado y vio que Dios había dispuesto un cordero para ser inmolado en lugar suyo. Fue entonces cuando creyó en la fe de su padre, quien subiendo al monte le había dicho: ¡Dios proveerá...! (Gen 22,6-8).

 Pasamos a ver lo que nos dice la Escritura sobre Isaac una vez casado: "Isaac se estableció junto al pozo Lajai Roi (en 25,11) Lajai Roi significa:" El Viviente que me ve". Es decir que fue a vivir junto al Viviente que habló a su padre y que cumplió en él las promesas que le hizo. El Viviente que me "ve" y nos hacemos eco de la dimensión grandiosa que tiene el verbo ver en la Biblia.

 Recordemos, por ejemplo, lo que dijo Jesús a Nicodemo: "El que no nazca de lo alto, no puede ver - es decir entrar- en el Reino de los Cielos (Jn 3,3.)”. Isaac enraizó su vida junto al Viviente... Junto al Dios Vivo (Sl 84,3) Plantó su   tienda junto a Dios que le ve, le protege, el que toma en sus manos sus penas y tristezas ( Sl 10,14). Isaac, siguiendo los pasos de sus padres, se "instaló" al lado de Dios. Bien sabía que el Dios Vivo estaría con él y que realzaría su vida. Isaac es una bellísima profecía sobre los discípulos de Jesús (Jn 5,24).

P. Antonio Pavía 

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lunes, 17 de febrero de 2025

Partiendo la Palabra " No temas, Yo estoy contigo." Abraham (I)

 


Iniciamos con Abraham una serie de Testigos de la Escritura que reflejan a lo largo de su vida su fidelidad a la misión confiada por Dios. Abraham es un hombre muy bien situado económicamente (Gn 13,1-2) pero le faltaba lo que nos falta a todos, hasta que nos encontramos seriamente con Dios, es decir hasta que no nos situamos junto a Él.

La dimensión catequética del encuentro real de Abraham con Dios, es paradigma universal del crecimiento de la Fe. Abraham alcanzó el culmen de la Fe, cuando de la mano de Dios - de su Palabra - aprendió a esperar y confiar en Él, "contra toda esperanza" como dice San Pablo ( Rm 4,18).

 Recordemos cuando Dios le dijo que sacrificase a Isaac, el hijo que Él mismo le había concedido, anciano él y anciana Sara, su mujer. Abraham libró un portentoso combate en su corazón. No era "comprensible" que Dios le diese un hijo, para arrebatárselo después sangrientamente. Sin embargo, a esa altura de su vida, Abraham ya conoce bien a Dios; si bien sabe que no se vuelve atrás en sus promesas, e Isaac es hijo de una promesa suya. Por ello, se encamina con Isaac hacia el monte del sacrificio. Isaac le pregunta: Llevamos el fuego y la leña, pero ¿Dónde está el cordero para el sacrificio? Abraham solo sabe una cosa: que no bajará del monte solo sino con Isaac por eso, al pie del monte dijo a los criados: Quedaos aquí...el muchacho y yo volveremos. (Gen 22,5 ).

 Abraham el hombre de fe por excelencia: no sabía "como se las ibas a arreglar Dios" pero si estaba totalmente seguro de que Isaac no iba a morir por eso dijo a los criados, de paso lo oyó también Isaac: ¡Volveremos!

 

P. Antonio Pavía 

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sábado, 15 de febrero de 2025

Partiendo la Palabra. D. VI T. O. (Lc 6;17.20-26) No temas, mi pequeño rebaño, dice Jesús

 



Entramos en este Evangelio, bajo la mirada de Jesús, que vela por su rebaño: "No temas mi pequeño rebaño, vuestro Padre, os dará su Reino- es decir- su Gloria" (Lc 12,32). Son promesas de nuestro Buen Pastor, que reflejan una Ternura, que acaricia el alma. Bien sabe, que el mundo odiará a sus discípulos, tanto como a Él: "Si el mundo os odia, sabed, que también me ha odiado a mí...Os odiará, porque al elegiros, os he sacado del mundo" (Jn 15,18-19).

 De esto, en parte, nos habla Jesús en el Evangelio de hoy: "Bienaventurados seréis cuando os odien, os injurien, declaren vuestro nombre - vuestra dignidad- como infame..."

Nos preguntamos: ¿Porque tanto odio y desprecio?  Porque los hijos de este mundo chapotean en los charcos de su propia gloria y sabiduría hasta agotarse, mientras que los discípulos de Jesús, que no somos mejores que nadie, acogimos su elección. Elección que nos mantiene erguidos, con "la mirada fija en Él, que inició y completará nuestra fe. (Hb 12,2) Él es quien nos reviste de su Gloria inmarchitable ( Jn 17,22) y también de  su Sabiduría, que nos permite adentrarnos familiarmente en su  Misterio (1 Co 2,7-10). Ojalá el mundo nos odie por esto y no por nuestras mediocridades. 

 

P. Antonio Pavía 

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miércoles, 12 de febrero de 2025

Partiendo la Palabra Buscadores de Dios (XII)

 



Los Buscadores de Dios, terminamos siendo Discípulos de su Hijo. Cargamos como Él con el odio del mundo. Así lo expreso Jesús mismo al decir al Padre: "Les he dado tu Palabra y el mundo les ha odiado " (Jn 17,14).

   Es así porque vivir a la sombra de la Palabra de Dios, es decir, de su Sabiduría, descoloca a quienes asientan su vida en las arenas movedizas de la fluctuante sabiduría del mundo. Este desprecio estaba profetizado sobre Jesús y le alcanzó de lleno (Is 53,2-3...).

  La trayectoria de Jesús desde los inicios de su predicación hasta su muerte infame en la Cruz, fue todo un sin sentido de odio, rechazo, humillaciones. Fue objeto de toda una conspiración diabólica con la aceptación de prácticamente toda Jerusalén y que se coronó al pedir la Vida para un asesino (Barrabás) al tiempo que solicitaban la muerte para del "Cordero Inocente".

  Sin embargo, este pueblo oyó con sus propios oídos el "precio de su culto a la Mentira a la que se habían aferrado con tal de no convertirse. Lo vio y lo oyó cuando uno de los malhechores crucificados con Jesús proclamó -para vergüenza de todos ellos- que Aquel a quien habían despreciado, humillado, odiado y por último condenado a muerte era El Señor.  (Lc 23,42) El Padre hizo justicia a su Hijo frente a los hijos de la Mentira, por medio de un malhechor condenado por sus maldades. Así Dios Padre denunció a los verdaderos agentes del mal. La historia nos revela que Dios siempre hizo justicia a los que vivieron en su carne y en su alma el odio del mundo por ser primero Buscadores de Dios y como resultado de su búsqueda, Discípulos de su Hijo. Los Santos canonizados - que son una superínfima parte de los así considerados por Dios, dan fe de que Dios les hizo justicia ante la soberbia de tantos hombres que intentaron aplastarles. Si...no hay duda. Vale la pena buscar a Dios...porque Dios vela por sus Buscadores. 

 

P. Antonio Pavía 

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