Señor,
que hoy, al
borde de mis pequeñas orillas,
me vuelves a
encontrar.
Que no pases
de largo,
aunque me veas
atareado en mis redes,
en mis miedos,
o en la
seguridad falsa de mis comodidades.
Tócame, Señor,
y hazme
entender que es mi hora.
Quiero soltar
el amarre de mis egoísmos
para ser libre
contigo.
No quiero
seguir siendo un testigo pasivo
de tu Palabra,
sino un
pescador de esperanza
en medio de un
mundo que a menudo se ahoga.
Señor,
hazme pescador
de hombres.
Que mis manos,
en lugar de
retener, compartan.
Que mis redes,
en lugar de
aprisionar, rescaten.
Dame la
audacia de la conversión,
para que, en
este domingo,
comience a
vivir de verdad,
siguiendo tus
pasos,
y anunciando
la Buena Noticia
con alegría y
sin miedo.
Amén.
= J. Leoz =

No hay comentarios:
Publicar un comentario