que no se ve
bien!
y mira, que
tantos anhelan
descubrir la
Belleza.
Tú tienes la
llave
que abre esa
puerta.
Alza un
candil,
que al
disiparse las sombras
habitadas por
fantasmas,
volverá el
baile
a llenar cada
rincón,
y se escuchará
la risa
que aún
atesoramos.
Sazona el
plato de cada día
con especias
que no han de
guardarse
para uno
mismo:
humor,
bendición
y tiempo.
Siempre serás
rico
para ser
generoso.
José María R.
Olaizola, sj

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