y el miedo va
nublando mi camino,
enciende en mí
tu fuego peregrino
que alumbra el
paso y toda sombra ahuyenta.
Que no esconda
la fe que en mí flamea,
ni crea al
mundo cuando dice: “es poco”;
aunque
murmure: “tu vivir es loco,
tu luz pequeña
apenas centellea”.
Si intentan
apagarme o convencerme
de que mi vida
es torpe cortocircuito,
de que no
valgo, de que nada enciendo;
pues si mi luz
se apaga, han de perderme
otras más
breves, fuegos sin tu rito,
destellos sin
el cielo: vano estruendo.
Mas sé, Señor,
que en Ti mi llama es fuerte:
mi fe,
pequeña, en tu Amor se hace eterna.
(Domingo 8 febrero)
Javier Leoz

No hay comentarios:
Publicar un comentario