jueves, 16 de abril de 2026

COR AD COR LOQUITUR

 

  Recientemente la Conferencia Episcopal Española ha elaborado y publicado un documento con este título. La idea es tratar el papel de las emociones en el acto de fe o en la vida creyente. El motivo es el creciente número de métodos de nueva evangelización que utilizan las emociones como motor de conversión.

Nos encontramos, sin duda, en un momento en el que asistimos a un renacer de la fe. Son muchas las personas alejadas que están volviendo a la Iglesia gracias al auge de retiros de impacto combinado con el vacío existencial que experimentan. Pero el documento nos recuerda que en el acto de fe no cuenta solamente la afectividad, aunque su papel sea fundamental.

Partiendo de la idea de que la fe es una relación viva en la que Dios se comunica de forma personal con cada uno es necesario integrar la dimensión intelectual y la voluntad junto con la confianza que pertenece a esa dimensión afectiva del ser humano. Solo así se puede vivir plenamente la fe sin reducirla a sentimientos intensos. De esta manera los creyentes no se convertirán en consumidores de experiencias sino en auténticos discípulos.

La idea es que el fin no sea el sentimiento, sino el encuentro verdadero con Cristo que transforma la vida. Esta es la manera adecuada de evitar el emotivismo y la autosuficiencia intelectual que se basa solamente en ideas. La clave es la unión entre verdad y amor. El documento acaba recordando que la fe es un acontecimiento total que transforma la vida y conduce al discipulado, por medio del encuentro con Cristo, que nos lleva a dar testimonio.

Para creer es necesario que la entera persona se implique de forma que sea capaz de amar, conocer y confiar con todo el corazón.

Jesús Martín Gómez

Párroco de Vera

 

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