Proclama entonces con el Salmista:
"Anunciaré tu misericordia y tu lealtad por todas las edades" (Sl
89,2). En realidad, está diciendo a Jesús...Si no me fío de ti, ¿De quién me
voy a fiar?
P. Antonio Pavía
comunidadmariamadreapostoles.com
Proclama entonces con el Salmista:
"Anunciaré tu misericordia y tu lealtad por todas las edades" (Sl
89,2). En realidad, está diciendo a Jesús...Si no me fío de ti, ¿De quién me
voy a fiar?
P. Antonio Pavía
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Hoy vemos a Juan Bautista llamando a la conversión del corazón a la gente que había ido a escucharle. Es tan grande el impacto que provocan sus palabras, que la multitud piensa que él es el Mesías que esperaban. Juan Bautista les saca de dudas, diciéndoles que él es solo su mensajero; no tiene pues, la Fuerza Divina para cambiar sus corazones de piedra en unos de carne, como había sido profetizado(Ez 36,26-27).
Jesús, es el Enviado del Padre, para
la conversión de nuestro corazón. De sus Palabras emana la Fuerza de Salvación
(Rm1,16). Pablo llama a las Palabras de Jesús, el Evangelio de la Gracia (Hch.
20,24).
Juan Bautista está pues diciéndoles:
¡Yo no tengo Fuerza para cambiaros, Jesús sí!
Él es la Palabra del Padre, que os da la Vida (Jn 1,4) El mismo Pablo, llama a Jesús: "Fuerza
y Sabiduría de Dios" (1 Co 1,24) Jesús es Fuerza Divina capaz de
someter nuestra muerte y transfigurarnos: "...Esperamos como
Salvador al Señor Jesucristo, el cual transfigurará nuestro cuerpo corruptible
en un cuerpo glorioso como el suyo” (Fil
3,20b-21).
P. Antonio Pavía
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Vemos a San Pablo, camino de Damasco. Se considera un hombre fiel a Dios y servidor suyo, pero... ¿Quién es ese dios a quien sirve? Evidentemente no es el Dios Misericordioso y Compasivo que lee en los Salmos, de hecho, se dirige a Damasco para encarcelar a gente cuyo delito es creer que Jesús es el Mesías. Al aproximarse a la ciudad Jesús le derriba del caballo y le pregunta: ¿Por qué me persigues?
Desde entonces hasta hoy Jesús sigue preguntando a muchos Pablos: ¿Por qué me persigues? ¿Por qué te burlas de mí, me desprecias…etc. en la persona de mis discípulos? ¿Por qué alimentas con hielo tu alma, si yo soy su Fuego natural? No vengo a ti para castigarte; no es ese mi estilo. Me hago el encontradizo contigo, para recuperarte, para que encuentres tu dignidad perdida. Te has elevado sobre tus cosas; te apoyas en arena. Eres como la estatua de Nabucodonosor: radiante a la vista, pero con pies de barro, que te desplomaran en tierra (Dn 2, 27-35...) Sobre la tierra cayó Pablo, quien, en unos segundos, se jugó su eternidad al ver a lo lejos, el Amor Inmortal, en la llamada de Jesús. Comprendió que se proyectaba sobre él la Luz de la que tanto hablaba, pero que no conocía...
(Seguimos...)
P. Antonio Pavía
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Fijémonos bien: Los que se habían burlado de Jesús en el Calvario
gritándole: ¿Dónde está tu Dios? ¿Dónde está tu Padre?, se dirigen ahora a unos
simples pescadores, que también habían sido despreciados, por todos, por ser
Discípulos de Jesús.
Fueron los pasos de conversión profetizados por el rey David: "Un
corazón contrito y humillado, tú no lo desprecias" (Sl 51,19b) Que nadie
os engañe respecto a los pecados de la vida pasada: Cuando Dios perdona, por
eso nos regaló el Sacramento de la Confesión nos perdona por completo. (Jn
20,22-23).
¿Dónde está tu Dios? Respondemos: En el Perdón, Misericordia y Amor que
colman nuestro corazón.
P. Antonio Pavía
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Una espada atravesó el alma de María
Vemos esta Fiesta desde la relación de María con Dios a la luz de las
primeras palabras del Ángel "Alégrate María, llena de Gracia, el Señor
está contigo".
Sabemos que en la Espiritualidad Bíblica, Gracia y Palabra son sinónimas, o
sea que el Ángel, nos hizo saber, que María llevaba en sus entrañas la Palabra
de Dios que escuchaba en la sinagoga o en el Templo, no sólo para
sabérsela sino para: "ser-pertenecer a Dios". Nos la
imaginamos pues escuchando la Palabra con el hambre y sed de su alma,
apretándola así contra Dios como dice el Salmista (Sl 63,9). Llena de la
Palabra y la Gracia escucha la profecía de Simeón sobre ella: "una espada
te atravesará el alma " (Lc 2,35). Así, con el alma dolida, atravesada,
por el odio de los "hijos de la mentira" (Jn 8,44) llegó al Calvario.
Allí María nos hizo ver el principio y la coronación del Discipulado.
Empieza como empezó ella: "El Señor está contigo" y culmina con
lo que diría Ella al pie de la Cruz... ¡Y YO CON ÉL! Por eso El Hijo de Dios
nos la entregó como Madre...Madre de aquellos que, al pie de la Cruz, reciben
el título de: "Discípulos Amados de Jesús" (Jn 19,25-27).
P. Antonio Pavía
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Dejamos a Jesús escarnecido hasta lo indecible por una turba de " enfermos del alma " que le gritaban fuera de sí: ¿Dónde está tu Dios?
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Nos quedamos perplejos, con el alma dolorida, ¡al asomarnos al Calvario...! ¡El día de nuestro Perdón y Redención!
Vemos una caterva, asidua a la sinagoga, gritando con saña a Jesús Crucificado:
¿Dónde está tu Dios? Barbaridades parecidas a esta, se las dijeron hasta
machacar sus oídos, a lo largo de su Ministerio Mesiánico.
Pero en el Calvario mostraron hasta qué punto puede Satanás, inducir al
hombre, que se bebe sus mentiras, a vomitar de sus corazones - vacíos de Dios- semejante
manojo de insultos, que pisotearon hasta la saciedad la dignidad de Jesús.
Estos hombres, ni siquiera trataban así a sus propios animales. Blasfemias
inauditas como: ¡Sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios y baja de la Cruz... ¡A otros salvó y no puede salvarse a sí
mismo...! Que le salve Dios, si es verdad que es Hijo suyo... (Mt 27,40-43).
Nadie ha recibido tantas burlas y desprecios como Jesús, el Hijo de Dios en
la Cruz. Nos preguntamos: ¿Que le dolieron más? ¿Los clavos que perforaron sus
manos y pies ... o los desprecios sin nombre del pueblo elegido?
De todas formas... El que de una forma u otra no haya despreciado a Jesús
Crucificado...que tire la primera piedra. Y... ¡Es tan asombroso, hasta que
punto nos ha alcanzado el Perdón de Dios, que...yo estoy escribiendo esto y
vosotros leyéndolo... ¡como Discípulos suyos!
P. Antonio Pavía
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