miércoles, 29 de enero de 2014

Déjate pescar sin patalear

Quisiera preguntarles: ¿han escuchado a veces la voz del Señor que a través de un deseo, una inquietud, les invitaba a seguirlo más de cerca ? ¿Han tenido ganas de ser apóstoles de Jesús? Es necesario jugarse la juventud por grandes ideales”.(Papa Francisco)




Un pescador explicaba a otros que cuando el pez pica el anzuelo que se le lanza, el no deja de moverse, "de patalear", pero ya no puede soltarse con normalidad: patalea y patalea.  Muere y se convierte en comida y alimento para otros.
La llamada de Jesús al hombre es algo parecido. Cuando Jesús te mira con amor y te llama... -el hombre no debe sacudirse- porque la esa llamada cambia la existencia del hombre. Me refiero a la  llamada especial al sacerdocio. Jesús sigue llamando a cualquiera de vosotros. No "pataleéis", dejaros pescar y encontraréis la felicidad de ser jóvenes diferentes que sirven para alimentar a otros hombres con el PAN DE VIDA.

Ante esta llamada el hombre puede tomar diferentes posturas "de pataleo":

¨         La del SALVAJE. Hombre sencillo que descubre ese acontecimiento imprevisto en su vida, lo mira horrorizado y decide someterse al misterio.

¨  La del INTELECTUAL. Racionaliza el punto, muere víctima de su propia especulación.


¨  La del SIBARITA O PRACTICO. No hace problema sobre ella, ni intenta comprenderla, tampoco se asombra, simplemente la aprovecha para vivir feliz.

¨  La del TÍMIDO. Se encuentra abrumado por ella, acomplejado e incluso acosado; finalmente eliminado por ella.

¨   HOMBRE RELIGIOSO... De firmes creencias, trata de evitar que se convierta en peligro, algo que amenace a su situación e ideas religiosas. La integra en el propio sistema.

¨         HOMBRE IRRACIONAL... Actitud de desperdicio de la realidad.

¨   HOMBRE DE NEGOCIOS... Aprovechar para montar un tenderete, su negocio-. Servirse de la realidad en tanto en cuanto podemos comerciar con ella manipularla en beneficio propio.

¨         PASOTA... No entiende la entiende. No lo tiene en cuenta, "pasa", ni la teme, ni la adora, ni intenta comprenderla, ni la rechaza... Le da lo mismo. Sigue su camino.

¨         HOMBRE AGRESIVO... No basta rechazarla, hay que destruirla.

¨       ESCÉPTICO... Dejar que otros luchen para recoger después las cenizas. Se trata de es­pe­rar, sin hacer nada.

Ahora, yo te pregunto:

¨         ¿Qué posturas son las únicas válidas?.  ¿En cuál de ellas te ves tú reflejado?. ¿En una? ¿En varias? Concretiza. ¿Qué es para ti la llamada de Jesús?. ¿Qué actitud tomas ante dicha llamada?. ¿Qué es lo que te causa el saberte llamado por Jesús? ¿Miedo? ¿Alegría? ¿Confianza? ¿Tristeza?. ¿Cuidas de tu vocación? ¿Dejas que alguien te ayude en ese proceso de ayudarla a crecer?.


Reúnete con tus amig@s a tomar una cerveza o un café y charlar sobre ello.   

Chusmi        

lunes, 27 de enero de 2014

Tu palabra Señor





Tu  palabra,  Señor,  es  evangelio
anunciado  en  los  confines  de  la  tierra.
Está  en  las  Escrituras,  está  en  los  pobres,
se  siembra  en  otoño  y  brota  en  primavera.

Tu  palabra,  Señor,  llegó  a  nosotros
con  esperanza  nueva,
como  un  grito  en  la  noche
que  alerta  al  centinela.
Tu palabra, Señor, es  fuerza y lucha,

es  sal,  es  luz  y  es  levadura.
Es  paz  en  armonía,
es  convocatoria   juvenil
que invita  a  la  alegría.
                                    
Casiano Floristán

domingo, 26 de enero de 2014

Jugando con Jesús al escondite (2)



    
            (v.19) Yo comprendo que estéis intrigados por lo que estoy diciendo. Pero creedme, esto es parte de nuestro juego al escondite. Nuestro reencuentro va a ser mucho más gozoso de lo que podéis imaginar. Un tiempo de ausencia entre dos personas que se aman hace que el encuentro sea más delicioso. Es verdad que vosotros no podéis ir a donde yo estoy, pero os podéis dejar llevar por mí.
            (v.20) La alegría del mundo será bulliciosa y llamativa, pero superficial; el mundo no sabe apreciar la verdadera belleza, el verdadero amor; se regocija en revolcarse en la basura del pecado y de la lascivia. El mundo se alegrará a lo grande cuando me quite la vida, y no se impresionará al verme resucitado. Vuestra tristeza y rechazo de lo que el mundo considera deleitoso demuestra que sabéis apreciar las cosas que producen alegría verdadera e incontami-nada. Vuestra tristeza y vuestro llanto están diciendo en alta voz que me amáis y que me echáis de menos; esta tristeza y este llanto son una preparación excelente para disfrutar de la alegría más santa.
            (v.21) Nunca se me olvidará el caso de una madre que le decía a su bebé con alegría mezclada con orgullo santo: “No sabes lo que me has costado; no tienes idea de lo precioso que eres para mí”. Podía haber añadido las palabras de Jesús: “No sabes qué gran contribución hemos hecho entre los dos al género humano, al traerle un nuevo regalito de Dios”.
            Acostumbraos a pensar de manera positiva: vuestros sufrimientos no son en vano, y ni uno solo de ellos pasa desapercibido. El Padre lo ve todo; y un día podréis alardear, delante de todos los santos, de todos los malos trances por los que habéis pasado en vuestra vida en la tierra. Esto es lo que hace San Pablo en (2 Cor 4,7-10). Dice: “llevamos este tesoro en recipien-tes de barro para que se vea claro que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no nuestra: Nos encontramos

Atribulados en todo, pero no aplastados
Apurados, mas no desesperados,
Perseguidos pero no abandonados,
Derribados, mas no aniquilados.

Llevamos siempre en nuestros cuerpos, y por todas partes, la muerte de Jesús, a fin de que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo”.
            Parece como que Dios está practicando el patinaje artístico con Pablo: Le lanza hacia arriba muy alto, pero nunca le deja caer al suelo y hacerse daño; lo arroja lejos de sí, pero de manera que siempre termine por regresar a sus brazos; hace como que con su cabeza está aporreando el suelo pero nunca lo toca; le estrecha contra su pecho como una madre a su criatu-rita, pero nunca lo asfixia.

            (v.22) ‘Nadie os quitará esa alegría’. Cuentan de Muñoz Seca que cuando le iban a fusilar, les gritaba a los soldados del escuadrón: “La vida me la quitaréis, pero el miedo nunca me lo podréis quitar”. Jesús, por el contario, diría: “Me podréis quitar la vida del cuerpo; pero nunca seréis capaces de quitarme la alegría de poder dar la vida para mostrar mi amor”. Lo mismo tendríamos que poder decir nosotros: “Nadie puede ser capaz de quitarnos la alegría de pertenecer a Jesús”.

            (v.23) Entonces veréis claro que yo no estaba hablando en algarabías cuando os decía: “Un poquito, y ya no me veréis; y otro poquito y me veréis”. Entonces veréis que nuestro juego al escondite fue de corta duración, mientras que nuestro encuentro durará para siempre.
            Estaréis tan identificados conmigo, que el Padre, al oíros, se hará la ilusión de que me está oyendo a mí. Y como el Padre no puede negarme a mí nada de lo que le pido, tampoco podrá negaros nada de lo que le pidáis.

            (v.24) Los discípulos de Jesús se regocijaron de oír decir esto a Jesús hasta cierto punto; nunca habían entendido del todo lo identificados que  estaban con Jesús; uno diría que nunca se habían atrevido a pedir nada al Padre en nombre de Jesús; para ellos Jesús era sólo el maestro. Su identificación con Jesús vino después de su pasión, muerte y resurrección, y fue llevada a cabo por la in-habitación del Espíritu Santo. ¿Podemos imaginar una alegría mayor que la de sentirse uno con Jesús en la presencia del Padre?

            Otra Experiencia que deseo compartir. Yo tengo una hermana encantadora, se llama Rosario, la llamamos Sarines, es un año y meses más joven que yo. Cuando éramos niños y salíamos de paseo con mis padres fuera de la ciudad de León, a Sarines le gustaba jugar al escondite: corría delante del grupo y se escondía detrás de un árbol como para hacernos creer que se había perdido; pero cuando llegábamos cerca del árbol, salía jubilosa y corría derecha a los brazos de mi madre para darle, y darnos a todos, una alegre sorpresa. Un día se equivocó y, en vez de los brazos de la mamá fue a parar a los brazos de una maestra que aquel día nos acompañaba. Le entró tal angustia al pensar que podía parecer que estaba traicionando a su mamá, que ya no jugó más aquel día y ya no se apartó más de ella en todo el camino.


 Santiago Alonso

sábado, 25 de enero de 2014

Jugando con Jesús al escondite (1)



            Quiero compartir con vosotros una experiencia que tuve en mis años de Teología. Un día, el rector del seminario,, que era un santo, nos dio una homilía sobre este texto del Evangelio de San Juan que me impresionó profundamente. Lo curioso del caso es que no recuerdo nada en absoluto de lo que dijo; lo que recuerdo y nunca olvidaré es la paz y alegría retozona que puso en mi alma, la avidez y deleite con que la escuché, y el enorme atractivo de pasar la vida en un perpetuo juego al escondite con Jesús y en la presencia del Padre. Como lema de mi sacerdocio escogí la frase: “Jugando en todo momento con Jesús en la presencia del Padre”.
            Hay quienes prefieren la palabra ‘guerra’ en vez de ‘juego’ para describir la vida apostólica del cristiano y cantan: “A la lucha cantando marchemos, valiente el corazón. . . peleemos las gloriosas batalla del Señor. . .”. En realidad la guerra de que hablan se parece mucho al juego; es una guerra en sentido metafórico, no se trata de matar seres humanos sino de matar pasiones, vicios, odios; y las armas son la oración, la palabra, la persuasión.

            16 Un poquito y ya no me veréis, y otro poquito me veréis (porque voy al Padre). 17 Dijeron, pues, entre sí algunos de sus discípulos: “¿Qué será lo que nos está diciendo: ‘un poquito y ya no me veréis, y otro poquito y me veréis?’ y eso de ‘me voy al Padre’?”. 18 Y se preguntaban: “¿Qué significa ese poquito? No entendemos lo que nos está diciendo”. 19 Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo: “¿Estáis discutiendo de eso que yo os he dicho: ‘Un poquito y ya no me veréis, y otro poquito me volveréis a ver’? 20 En ver-dad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras que el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría. 21 La mujer, cuando va a dar a luz, siente congoja, porque ha llegado su hora, pero, en cuanto da a luz a un niño, ni se acuerda del aprieto, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. 22 También vosotros ahora sentís congoja, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará esa alegría. 23 Ese día no me preguntaréis nada. En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará. 24 Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

            (v.16) En este verso, el evangelista, distraído, ha omitido las palabras ‘porque voy al Padre’. Pero es claro que Jesús las dijo porque los discípulos las repiten en el v.17.
            Nuestra vida con Jesús es como el juego al escondite que juegan los niños. Jesús les había dicho: “Me buscaréis y no me hallaréis, y a donde yo estoy vosotros no podéis venir” (7,34; 13,33). El escondrijo de Jesús parece ser impenetrable; pero de alguna manera seremos capaces un día de encontrarlo y entrar, puesto que nos dice que algún día le volveremos ver.
            Los discípulos iban a dejar de verle al día siguiente, porque iba a esconderse detrás de las puertas de la muerte; les iba a parecer que aquello era el final. Pero al tercer día, Jesús les iba a dar una sorpresa apareciéndose a ellos cuando menos lo esperaban, y en un lugar donde se encontraban todos juntos con las puertas cerradas por miedo a los judíos.
            En nuestro caso, no vemos a Jesús con los ojos del cuerpo, pero sí con los de la fe. Pero tener fe es cosa dificultosa en muchas ocasiones en vista de las atrocidades que están pasando en el mundo: odios, injusticias, matanza de inocentes, guerras injustificadas, actos de terrorismo. . . Parece como si Dios estuviera mirando para otro lado.
            Pero también tenemos encuentros con Jesús en la vida de oración, en la Eucaristía, en los ejemplos maravillosos de amor y de abnegación que vemos entre nuestros hermanos. Y un día veremos a Jesús personalmente en una nueva y fascinante perspectiva; no le veremos con los ojos del cuerpo mortal, ni sólo con los de la fe, sino con los ojos de la visión beatífica.

            (vs.17-18) Jesús amado, no hay quien te entienda. Acláranos lo que nos estás diciendo: si vas al Padre, y nosotros no podemos ir adonde tú estás, ¿Cómo es posible que te volvamos a ver?.

Santiago Alonso 
Continuará............

jueves, 23 de enero de 2014

Libro con fotografías y frases del Papa Francisco

ES COMO UN LIBRO. HAY QUE PASAR HOJAS 
Es un valioso regalo .Precioso documento descargado de la página de la Santa Sede 
con motivo del cumpleaños del Papa Francisco que el día 17 cumplió 77 años.
Para verlo, pinchar en el enlace y esperar que cargue...

Deseo que lo disfrutéis.
Son las mejores frases y fotos del Papa y esponjan el alma.

miércoles, 22 de enero de 2014

Palabras de tu hijo pródigo





Señor… desde siempre Tú has sembrado en mi corazón las ganas de ti. Aún en las peores épocas no permitiste que mi fuego se extinguiese por completo. Te pido HOY, sí HOY que rasgues el velo que cubre mis ojos y mi corazón para poder contemplar tu rostro pleno y radiante.

Quiero ser uno de tus pequeños… Se bien que he pecado contra ti muchas veces. También sé que Tú me has perdonado en el instante en que mi alma reconoció su culpa y que lo hiciste antes de que yo abriera mis labios. Tú ya habías leído mi corazón.

Ahora te pido una oportunidad… mejor un momento diario para recibir tu alimento. Permíteme serte útil dentro de mi debilidad para hacer tu voluntad. 

No permitas que haciendo esto la confunda con mis propios deseos y caprichos.

Haz que el Padrenuestro sea para mí oración nueva cada día, todos los días. 

Aparta de mi todo aquello que pudiese arrancar la semilla que tu amorosamente has sembrado.

Si caigo de nuevo ayúdame a incorporarme rápidamente. Borra de mi mente las cosas de este mundo que por experiencia sé que no me satisfacen.

Acompáñame a pedir perdón a los que he ofendido y ayúdame a deshacerme de mi soberbia en el camino. De igual manera ayúdame a perdonar a quienes me pudiesen haber ofendido antes de que ellos me hablen y aún si nunca llegasen a hacerlo.

Una última cosa…

Como al caracol permíteme llevar tu casa… mi casa… Nuestro sitio de encuentro.

Mauricio Villamil


martes, 21 de enero de 2014

¿Me escuchas?


                                       

Pues a veces pienso que ni mijita… ¡Claro que una cosa es lo que yo quiero que me digas y otra… la tuya!

- Pues efectivamente, querida hija, lo que yo espero para ti nada tiene que ver con tus anhelos aunque te pese, mis intenciones suelen resolverse al revés…

-¡Anda Julieta!, y ¿entonces?, o sea que yo quiero una cosa y Tú me das otra… ¡Pues estamos apañados, Dios!

- Hija, ten paciencia, ve a tu cuarto y sentada en el suelo con la espalda en la pared (si puedes y no te duele nada), háblame despacio y con tranquilidad, pero si te aturrullas y lo haces a toda pastilla con lágrimas y angustias… ¡Pues es que no me entero de nada!, vamos que ni te oigo… 

- ¡Ay Dios! , qué exigente eres… Yo con mis penurias de corazón y Tú diciéndome que no, que me sosiegue, que te hable vocalizando, que rece despacito… ¡Pues no se puede Dios! porque el dolor a veces no te deja ni hablar…

-¡Inténtalo, mi niña! ¿Recuerdas cuando yo lo pasé tan mal?, no me puse a gritar como un basilisco, ni me aturrullé, ni me dio un patatús… Hablé a mi Padre y le dije: “¿Porqué me has abandonado?,  “perdónales porque no saben lo que hacen”, y alguna frase más, pero con tranquilidad a pesar de mi falta de aire y extremo dolor de todas marcas. Al final entregué mi Espíritu y ¡Se me entendió perfectamente y a distancia!, pues a ti no te pido que entregues tu espíritu, tampoco te han machacado como a mí, ni te han… na de na, así que no te atolondres y sentadita y relajadita,  que no te pasa nada grave, cuéntame tu historia y espera…

- Bueno, vale, tienes razón, a mí no me pasa na de na… Comparado con lo tuyo, esto es ir de campo y no encontrar amapolas, pero duele….

- Ya, ya sé que duele, pero no tanto hija, que hay cosas peores… Lo primero, da gracias por poder tener a un amigo, no todo el mundo me conoce y puede contar conmigo… Y Yo te lo voy a solucionar, pero ¡ya sabes!, a mi manera (como la canción de Frank Sinatra) y te llegará la respuesta, confía en mí que cuando me hablas, sólo te escucho a ti, sentado contigo y con la espalda en la pared como tú.


-Gracias Dios… ¡Ya voy “pal” cuarto”! 


Y Dios me escuchó, ahora toca esperar… ¡Es lo que tiene hablar con mi amigo del alma!, aunque su solución no sea la que hoy a mí me gustaría, es que… ¡Es Dios!       


Emma Díez Lobo