Con la Fuerza de estas Palabras de Vida, guardadas en su corazón, como María,
dio este testimonio de Jesús ante el tribunal: "Veo el Cielo abierto y al
Hijo del Hombre, de pie, a la diestra de Dios" (Hch 7,56-60). De pie, que
era la postura de los abogados defensores en los juicios, estaba Jesús
abriéndole las puertas del Cielo.
Durante su martirio Esteban proclamó su identidad y adhesión a Jesús, con
palabras como las suyas: ¡Señor Jesús, recibe mi espíritu! También... ¡Señor,
no les tengas en cuenta este pecado!
El Espíritu Santo suscitó esta
bellísima identidad de Esteban con Jesús, para decirnos que los Discípulos de
Jesús, no morimos como los demás, sino que como Esteban (Hch 6,60b) ... Nos
dormimos en el Señor (Ap. 14,13).
P Antonio Pavía
comunidadmariamadreapostoles.com
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