lunes, 25 de noviembre de 2024

Partiendo la Palabra ¿Dónde está tu Dios? (V)

 




 Hoy vemos a María de Nazaret oyendo esta pregunta. Sabemos que, al presentar a Jesús en el Templo, Simeón inspirado por el Espíritu Santo le anunció proféticamente que su alma sería atravesada por una espada. Nos preguntamos, como sería la turbación interior de María al escuchar esta profecía. Sabía muy bien, que, aunque había salido de la boca de un hombre, era el Espíritu Santo quien se la había suscitado desde su corazón.

 No le fue fácil acoger estas palabras.  Es cierto que no oyó nada nuevo, pues sabía por los profetas de Israel, que el Mesías - su Hijo - sufriría todo tipo de pruebas, humillaciones, desprecios ...que culminarían con una muerte ignominiosa. Todo ello atravesó de parte a parte su corazón de Madre. Ya había sufrido lo indecible al dar a luz a su Hijo en un establo; o sea sin un lugar digno, donde apoyar su cabeza; hecho que le acompañó toda su vida (Mt 8,20).

  Si, María conoció la amargura de las lágrimas de su alma. Cada una de ellas la hizo recordar la profecía de Simeón. Lo queramos o no, detrás de cada prueba, el demonio nos desliza la terrible pregunta: ¿Dónde está tu Dios? ¿Oyó María está insinuación demoníaca? Claro que sí, y es que solo venciendo estas insinuaciones es como crecemos en la fe...como Ella; por eso quiso Jesús, que fuera nuestra Madre.

 

Seguimos, con María, el miércoles.

 

P. Antonio Pavía 

comunidadmariamadreapostoles.com

 

sábado, 23 de noviembre de 2024

Partiendo la Palabra. Dom XXXIV T. Ord "Perdónanos, porque no sabemos lo que hacemos" (Jn 18,33b-37) .

 




 Hoy, fiesta de Cristo Rey, resaltamos lo que Él nos dice al final de este Evangelio: "El que es de la Verdad, escucha mi Voz, mi Palabra”.  Así es, el que ama la Verdad, la buscará sin descanso, y la encontrará, como tantos otros, en el Evangelio. Ya había dicho Jesús: "Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" (Jn 8,31-32).

  Es entonces cuando se cumple en nosotros la promesa hecha por Dios al profeta Ezequiel, de cambiar nuestro corazón de piedra, en uno de carne (Ez 36,26).  Solo un corazón de carne es capaz de acoger, como buena tierra, la Palabra de Dios, y dar el buen fruto que Él espera (Lc 8,15).

  Recordemos: "Todo el que es de la verdad escucha mi Voz"... Y cuando no la escuchemos, solo no queda suplicar: Padre, perdónanos, porque no sabemos lo que hacemos... 

 

P. Antonio Pavía 

comunidadmariamadreapostoles.com

 

miércoles, 20 de noviembre de 2024

Partiendo la Palabra ¿Dónde está tu Dios? (IV)

 




¿Dónde está tu Dios? preguntaron los sabios de este mundo, arremolinados al pie de Jesús Crucificado, a quien ellos mismos, habían llevado a la muerte.

De ellos hablaremos en su momento; ahora nos centramos en la profecía del A. Testamento que adelantó paso a paso la burla y mofa que estos hombres representaron en el Calvario.

Leemos parte de esta profecía: " Tendamos un lazo al justo, que nos pone en evidencia...veamos si sus palabras son veraces.... condenémosle a una muerte afrentosa, pues dice que Dios le ayudará. (Sb 2,12-20). He ahí el razonamiento de los hijos de la Mentira. Su broche de oro fue: “Humillémosle, pues según él, Dios es su Padre..." (Sb 2,16). El lenguaje de esta profecía, que se cumplió en el Calvario, no puede ser más ofensivo y cruel. Escarnio que se ha repetido millones de veces a lo largo de la Historia como ariete hiriente contra los Discípulos de Jesús: ¿Dónde está vuestro Dios? Sin embargo, podemos decir que todas las avalanchas y arremetidas de estos pobres hombres no consiguieron doblar el corazón ni el alma de los amigos fieles de Jesús...por qué estaban apoyados en El, en sus Palabras (Mt 7,24...) como Él, elevado en la Cruz, se apoyó en su Padre. ¿Dónde está tu Dios? le decían. Jesús no les rebatió; les respondió con su Resurrección. 

 

P. Antonio Pavía 

comunidadmariamadreapostoles.com

 

lunes, 18 de noviembre de 2024

Partiendo la Palabra. ¿Dónde está tu Dios? (III)

 



Nos fijamos en la desolación que está viviendo un fiel israelita en su destierro. Nuestro amigo sufre indeciblemente, no tanto por lo que le hayan hecho sus enemigos, que han provocado su expulsión de Jerusalén, sino por estar lejos del Templo de la Gloria de Yahvé: el Templo de Jerusalén, donde los fieles israelitas, aquellos que como dijo Jesús, no viven en la doblez ni el engaño, saben lo que es adorar al Dios vivo. (Jn 1,47).  Este israelita sufre amargamente por el hecho de que "su alma tiene sed del Dios vivo y como que cuenta los días que le faltan para encontrarse nuevamente con su Dios en el Templo (Sl 42,2-3) Por si fuera poco, su aflicción, que es mucho mayor que el de un simple sentimiento de melancolía, se clava como un puñal en su corazón y en su alma, al escuchar las despiadadas burlas de quienes le rodean, que le dicen prepotentemente:

 ¿Dónde está tu Dios? ¿42, 4...?. Burlas hirientes que bien conocemos los que somos o deseamos ser discípulos de Jesús, de parte de aquellos que nos dicen de mil maneras: ¿Dónde está tu Dios? ¿Qué ha hecho y hace por ti?

  A veces no acertamos a responder porque...

  ¿Como explicar a un ciego de nacimiento, como son los colores?.


 P. Antonio Pavía 

comunidadmariamadreapostoles.com

sábado, 16 de noviembre de 2024

Partiendo la Palabra Dom XXXIII T. Ord (Mc 13,24-32) Todo tiene fecha de caducidad menos Dios.

 




Jesús, alegóricamente, nos da unas pistas sobre el fin del mundo. Los sensacionalistas solo ven predicciones, teorías en incluso cábalas.... cuando la intención de Jesús es otra: Jesús nos alerta a que vivamos en la tierra con la mirada puesta en Dios, porque en realidad, al morirnos, se acaba el mundo para nosotros. Fijémonos en lo que   dice Pablo: "Aun cuando nuestro hombre exterior se vaya desmoronando, nuestro hombre interior, se renueva cada día" (2 Co 4,16).

 Partimos estas palabras de Jesús: "Cielo y tierra pasarán, mis palabras no pasarán” y así es, porque "son Palabras de Vida Eterna" (Jn 6,68).

 Veamos esta promesa a la luz de la elección de Pedro. Jesús encontró a Pedro y Andrés a la orilla del mar y les dijo: "Venid conmigo y os haré llegar a ser pescadores de hombres", es decir, discípulos míos. (Mc 1,17). El verbo hacer, en la Escritura es sinónimo de crear, así en algún Salmo leemos: Dios hizo el cielo y la tierra"...etc. 

Damos un salto y vemos a Pedro después de haber negado por tres veces a Jesús. Su dolor es indecible. Jesús ha resucitado. Pedro sabe que no es digno de Él, pero aun así le espera, cosa que no hizo Judas, que sí la hubiese esperado como Pedro, también habría sido perdonado.  Pedro en su humildad, sabe esperar a Jesús, quien viniendo a su encuentro le pregunta por tres veces: ¿Me amas? Pedro con el alma trastocada le responde: Señor, sabes que te amo. Jesús, el que hoy nos dice:  Mis Palabras no pasarán, ¡¡es decir!! ¡¡Las cumpliré!! dijo entonces a Pedro: Apacienta mis ovejas. En ese momento le confió la misión de ser...El Buen Pastor para las ovejas que iba a poner en sus manos. Así es: sus palabras no pasarán, las cumple en nosotros llevando a su término la llamada al Discipulado que nos hizo, como llevó a término la llamada hecha a Pedro.

 

P. Antonio Pavía 

comunidadmariamadreapostoles.com

 


miércoles, 13 de noviembre de 2024

Partiendo la Palabra ¿Dónde está tu Dios? (II)

 



 Vemos la catequesis que brota de la figura de Gedeón, juez de Israel, oprimido en aquel tiempo por los madianitas. El Ángel de Yahvé se presenta ante él y le dice:  Yahvé está contigo "Gedeón se sorprende y le dice: "Si Dios está con nosotros, ¿Por qué nos sucede esto?", se refería al dominio de Madián sobre ellos. Dios le dice entonces que prepare un ejército para combatir a los madianitas. Gedeón reunió 22.000 guerreros, pero Dios le dijo que eran demasiados, y que sí vencían, pensarían que fue por mérito de ellos, y no por la ayuda de Dios. Al final Gedeón se quedó con apenas 300 hombres; con ellos plantó batalla a Madián, y vencieron. Todos los pueblos vecinos supieron que el Dios de Israel, había sometido al fortísimo ejército de Madián. 

Algunos pensaron que estas historias del Antiguo Testamento son unos relatos envueltos en fantasías, y poco más. Sin embargo, los buscadores de Dios, perciben entre líneas que son hechos que trazan la roca maestra en la que se asienta la fe adulta.  Hechos que llevan en si una experiencia fundamental, para tener fe: la experiencia de Gedeón que paso de la duda perniciosa sobre si Dios estaba con El, a la certeza gozosa y liberadora de que no solo estaba con él, sino que fue quien movió los brazos de Israel para vencer a sus opresores.

 

P. Antonio Pavía 

comunidadmariamadreapostoles.com

 

lunes, 11 de noviembre de 2024

Partiendo la Palabra ¿Dónde está tu Dios? (I)

 


 Iniciamos esta serie catequética que tiene como centro esta pregunta ¿Dónde está tu Dios?

  Pregunta que de mil maneras late en el corazón de muchos hombres. Hay una cierta perplejidad, digamos positiva, en algunos no creyentes, al ver hombres y mujeres con los mismos problemas que los suyos, al constatar la fortaleza y sabiduría con las que los afrontan.

 También hay la animadversión por parte de algunos, que no comprenden que tengan la entereza e incluso esa paz que destellan sus almas. No la entienden y les provoca, aún sin desearlo, un cierto malestar.  Creyentes y no creyentes viven en general las mismas pruebas; sin embargo, las afrontan de distinta forma: con o sin Dios. A lo largo de unas semanas iremos sondeando esta pregunta que se palpa entre nosotros: ¿Quién es Dios?

  La abordaremos a la luz de personajes de la Escritura a través de esta otra pregunta:

¿Dónde está tu Dios? Desde lejos veremos qué nos responden, sin pretensiones, pero con “su corazón y su alma habitados por Él … por Dios.

  

P. Antonio Pavía 

comunidadmariamadreapostoles.com