lunes, 4 de marzo de 2024

Partiendo la Palabra "Como corderos entre lobos" (I) (Lc 10,3)

 

 Dijo Jesús a sus discípulos: "Os envío como corderos en medio de lobos" (Lc 10,3) Al resucitar les y nos envió al mundo, como su Padre le envío a Él (Jn 20,21) Para nuestra tranquilidad y también alegría, sepamos que, así como su Padre le envió a un mundo hostil   "armado" con su Fuerza y su Sabiduría, así nos envía a nosotros.

 Hablamos de la Sabiduría que mana como Fuente de Vida, del Evangelio guardado en nuestras entrañas. Escuchamos la experiencia de San Pablo.

 Antes de su conversión, se creía un judío fiel y super sabio. Al acoger la misión que Jesús le confío, fue otro hombre. Leamos la confesión que hizo a los fieles de Corinto: "Cuando fui a vosotros, no os anuncié el Misterio de Dios con mi sabiduría para que vuestra fe no se cimentase sobre la sabiduría de los hombres sino en el poder de Dios...hablamos de la Sabiduría de Dios misteriosa, escondida que Él....ha dispensado para los que le aman. (I Co 2,1-9).

  Es la Sabiduría que como leemos en la Escritura …  "La contemplan los que la aman, la encuentran los que la buscan …y más aún, sale al encuentro de los que son dignos de ella " ( Sb 6,12-16 ).

                       (Seguimos el miércoles)  

 

P. Antonio Pavía 

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sábado, 2 de marzo de 2024

Partiendo la Palabra Dom. III de Cuaresma (Jn 2,13-25) ¿Vive Jesús en ti?

Este Evangelio narra la expulsión por parte de Jesús de unos mercaderes apostados en los atrios del Templo de Jerusalén. La Catequesis que emana del actuar de Jesús, es diáfana. El Templo de Jerusalén es el Lugar Santo por excelencia de Israel. Mercadear en sus atrios implica empañar la Santidad de Dios al servir a ese otro dios que pugna insistentemente por hacerse con el corazón de todo hombre: el dinero. Jesús lo dice sin medias tintas:  No podéis servir a Dios y al Dinero (Mt 6,24).  Es un  servir en el contexto de adorar. Si adoramos o no al dinero, es verificable por nuestro criterio respecto a cómo empleamos nuestro tiempo. El que se afana por tener más y más, casi imperceptiblemente, va desplazando su tiempo hacia el dios Dinero, y se apega más a sus cosas que a las cosas de Dios.

  Es como tener un cáncer en el alma. Se llega a un   afanarse ridículo por “por un soplo de vida" como dice este salmista (Sl 39,6-7).

  Jesús habla de un propietario necio, cuyos campos dieron una cosecha excelente y lo único que le pasó por su mente fue hacer más grandes sus graneros para poder almacenar su cosecha. Ni Dios ni su prójimo entraron en sus planes. Dijo entonces Jesús: ¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma. Fijémonos bien lo que Jesús le dijo: Te reclamarán el alma y...  no encontraste tiempo para hacer de ella, un Templo para Dios (Jn 14,23) Que Dios nos corrija y encamine para que no seamos acreedores del título de necios.... el título de los perdedores. 

 

P. Antonio Pavía

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miércoles, 28 de febrero de 2024

Partiendo la Palabra Jesús la Vid Verdadera (II) (Jn 15, 1...)

 

Vimos que el Padre tomaba en sus manos los sarmientos de la Vid (Jesús) para que no se echaran a perder por los parásitos, insectos...etc. Es decir, por Satanás, el que envenenó con su propuesta los corazones de Adán y Eva. Por ese afán de destruirnos Jesús le llama "padre de la mentira" (Jn 8,44).

 Los que hemos tenido la audacia de acoger el don del Discipulado, estamos en las manos de Dios Padre, como proclama el Salmista: "Yo digo, tú eres mi Dios. En tus manos está mi destino ..." (Sl 31, 15-16).

  A veces nos asaltan tinieblas que nos desestabilizan; es el momento de fiarnos totalmente de Dios; momento de llevar al corazón lo que le dijo a Israel cuando, tentado, creyó que Dios se había desentendido de él a causa de sus infidelidades.  Escuchamos: " Israel dice, Dios me ha abandonado” ... ¿Acaso puede una mujer olvidarse del hijo de sus entrañas? Pues, aunque así fuese, yo no te olvido.  ¡Mírame, en las palmas de mis manos te llevo tatuado! (Is 49,15-16). Tengamos esto presente: del transfundo del Evangelio resuena esta divina noticia: ¡Somos hijos de las entrañas de Dios Padre y en sus manos estamos...tatuados!  Bienaventurados los que descubren y acogen este incomparable Tesoro de Dios...escondido en el Evangelio de su Hijo. (Mt 13, 44)

P. Antonio Pavía

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lunes, 26 de febrero de 2024

Partiendo la Palabra Jesús, la Vid Verdadera (I) (Jn 15,1...)

 


Dice Jesús: Yo soy la Vid Verdadera y mi Padre el viñador. Así empieza su bellísima y magistral Catequesis sobre los frutos de sus discípulos.

  Nos embarga el estremecimiento al saber que el Padre, como viñador, cuida amorosamente de la Vid, su Hijo y de nosotros sus   sarmientos. Intentemos palpar con el alma el entrañable amor con el que Jesús iba diciendo, que el Padre limpiaba los sarmientos, uno a uno, gracias al Evangelio que su Padre le iba grabando en sus entrañas. (Jn 8,28).

  Que Dios Padre cuide así a los sarmientos es lo más parecido a un abrazo. Me explico. Hace 2000 años los frutos del campo no se desinfectaban por medio de fumigadoras, como hoy día.  Respecto a los viñedos, los campesinos fijaban su mirada en ellos y si reparaban en una vid con algún sarmiento cubierto de parásitos los tomaba delicadamente en sus manos y los limpiaba.

 Esta es la forma de actuar   infinitamente misericordiosa de Dios con nosotros. No somos mejores que los demás, pero nos dejamos amar y limpiar así por Él, que es nuestro Padre.

 

P Antonio Pavía

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sábado, 24 de febrero de 2024

Partiendo la Palabra Atráenos hacia ti, Señor DOMINGO, II DE Cuaresma. (Mc 9,2-10)

 

En el Evangelio de hoy, vemos a Jesús subiendo al monte Tabor con Pedro, Santiago y Juan.  Se transfiguró ante ellos.  Junto a Él estaban Moisés y Elías. En este mismo pasaje, Lucas puntualiza que Moisés y Elías también resplandecían gloriosos. Pedro se asustó ante la visión de la Gloria de Dios, como se asustó también Isaías (Is 6,1-5).

  Sin embargo, es tan bello y sublime lo que está viendo, que no echa a correr monte abajo. Se queda allí. Al transfigurarse Jesús, también Moisés y Elías, ante sus tres discípulos, nos está mostrando lo que el Padre tiene preparado para sus hijos al dejar este mundo. Seremos, según dice el mismo Jesús: "Radiantes como el sol"(Mt 13,43).

  Aun no se ha repuesto Pedro del susto, cuando se oyó la Voz del Padre: "Este es mi Hijo amado: Escuchadle". Si, escuchadle, porque Él es mi Palabra, la Luz verdadera que os ilumina (Jn 1,9 ) la  que os permite ser: "La luz de mundo" ( Mt 5,14 ).

  La Transfiguración de Jesús, junto a Moisés y Elías, nos hace saber que cuando nuestro cuerpo se descomponga, seremos transfigurados, como dice Pablo: " ... el cual (Jesús) transfigurará este cuerpo corruptible, en un cuerpo glorioso como el suyo..." (Fil 3,21).

 No nos equivoquemos ni vayamos detrás de cantos de sirenas. ¡¡Escuchad a mi Hijo, nos dice el Padre!! Su Evangelio es capaz de transformaros en un cuerpo glorioso como el suyo (Col 3,1-4).  

 

P. Antonio Pavía

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miércoles, 21 de febrero de 2024

Partiendo la Palabra Señor ¿Qué quieres que haga? (II) (Hch 22,10)

 


 Vimos la sorprendente elección de San Pablo; sondeamos ahora algún aspecto como anunciador del Evangelio de Jesús. Pablo refleja de forma entrañable la fidelidad amorosa a Jesús, el Señor, al encontrar en El, la Vida por la que todo hombre suspira. Cuanto más se desvive Pablo por anunciar a Jesús, más crece su Amor a Él. Es tal su riqueza interior que nos parece oírle decir a Jesús: ¿Que he hecho para que me ames tanto? ¿Que he hecho para que hayas abierto en mis entrañas tu Fuente de Agua Viva que un día prometiste? (Jn 7,37-38).

   No, no termina Pablo de salir de su asombro; tampoco puede explicarse, apenas alcanza a decir: "Se fio de mí, me hizo capaz y me confió este ministerio (la Evangelización) a mí que antes fui un blasfemo, un perseguidor...etc."(1Tm 1,12-13).

 Los discípulos de Jesús tenemos algo o mucho de Pablo. Sin mérito alguno recibimos el Evangelio, que se hace Fuego en nuestras entrañas, como le pasó proféticamente a Jeremías (Jr 20,7-9). Entonces, desde Jesús que en nosotros vive lo anunciamos, y no como un compromiso sino porque cuanto más lo anunciamos más Vida albergamos en nuestras entrañas.

 ¿Te vas a perder este don?

 

P. Antonio Pavía

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lunes, 19 de febrero de 2024

Partiendo la Palabra Señor ¿Qué quieres que haga? (Hch 22,10).

 


Ante la conversión de San Pablo, nos asombramos de su bellísima relación con él Señor Jesús, propiciada por su reacción al oír que le dijo: "Yo soy Jesús a quien tu persigues" (Hech 9,5). La reacción de Pablo fue determinante. No dijo a Jesús: Voy a hacer esto o lo otro. Esto, tarde o temprano se va diluyendo ante el cansancio y las pruebas. Pablo habló a Jesús, como su Señor; por eso le dijo: ¿Qué quieres que haga?

Los fariseos de todos los tiempos, deciden según sus criterios, lo que van a gustar hacer por Dios; los discípulos de Jesús se abren a lo que Él quiere de ellos y como verdaderos hijos de María le dicen: Hágase en mí, lo que de mi quieres. Pablo intuyó en unos segundos eternos, que su relación con Jesús debía de tener el sello de los que "escuchan y guardan sus palabras" (Jn 14,23). Solo así, Él podría ser su Maestro y su Buen Pastor.

 Al decir a Jesús: ¿Qué quieres que haga?  le robó el corazón. Por eso dijo, Jesús a Ananías, que se asustó cuando le dijo que acogiera a Pablo, "Es para mí un vaso de elección" (Hch 9,15). Ananías, entonces, entendió que se cumplía en Pablo la profecía hecha por Dios a los futuros discípulos de su Hijo: ¡Eres precioso para mí! (Is 43,4).

 

P. Antonio Pavía

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