P. Antonio Pavía
P. Antonio Pavía
Me preparé para recibirLa
después de confesar ¡Madre mía! Tenía a mi Dios
real conmigo, físicamente y por un
tiempo corto, pero conmigo... Ya no estaba en mi mente ni en mi creencia, Le podía tocar...
¡Por 15 minutos! Increíble,
Le dije que no se marchara que se quedara un poco más, pero según S. Felipe
Neri, es el tiempo que permanece dentro del alma. Con razón a la media hora ya estaba
criticando... ¡Irremediable!
Pena tener la Iglesia tan
apartada -me cuesta respirar cuando camino- pero quiero volver. Si pudiera
estaría Comulgando cada 15 minutos para no tener que confesar continuamente. Cuando
el cura me ve debe decir ¡Otra vez la
misma!... Y me da apuro, siempre soy la que llama a la Sacristía, los
confesionarios ya no están y no veo a nadie más que a mí.
Pienso que “la gente” es
cuasi perfecta o no se da cuenta de Quien se apropia de su alma. Tal vez me
pase, tal vez no llegue, pero siempre me siento “rellena de pecados”; no hay un
solo día que me asemeje a Pablo ¡Qué va!, más bien me parezco a los ajos que se
repiten y repiten...
Soy un ajo con alma menos al
Comulgar ¡Jesús, no tengo solución!, pero Dios quiere mi alma, aunque huela a
ajo después de 15 minutos.
Emma Díez Lobo
Hasta el más escéptico de los hombres que se empecina en negar la existencia de Dios percibe, a pesar suyo, ráfagas de transcendencia que golpean la fortaleza en la que protege su increencia. Ráfagas como, por ejemplo: ¿realmente solo hay la nada después de la muerte? A esta pregunta le sucede un deseo tantas veces arrinconado: ¿si Dios existe, ¿Cómo encontrarle?
Juan, en el Prólogo de su Evangelio, nos ofrece el pleno sentido de la intuición del salmista: "La Palabra es la Luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo" (Jn 1,9). La Luz verdadera, es decir, la que ilumina nuestras tinieblas, la que abre los ojos de nuestra alma, como diría San Agustín, y nos pone en comunión con "el Dios vivo" (Sl 42,3). Es en definitiva la Luz que guía nuestros pasos hacia la Vida que todos buscamos consciente o inconscientemente.
¿De qué te vale relucir por
fuera si estás lleno de pecados (lejos de Dios)? Pues de nada, las costumbres
ancestrales que salen de los hombres, por santos que sean, son de los hombres...
Lavarse las manos no purifica el alma,
te quita bacterias y ya.
Es lo que tiene ser hipócrita,
la mentira revestida de “buena apariencia”. Dios les señaló entonces y a veces
es a nosotros a quien señala. Seamos francos en todas las ocasiones y si cae
mal, pues cae... La Verdad y el cielo, están unidos.
Veo fariseos todos los días,
pongo por caso, esos que se sientan en Parlamentos creando pobreza; son los eternos y falsos prometedores de acabar con
ella y por eso la engendran. La constante
hipocresía les mantiene en el Poder.
Aléjate de los mentirosos,
de los que derriban cruces y odian tu fe; de los que van en “Bugatti” a tu
costa y huelen a jabón. Escuchar al demonio, vivir con él y llevarle de
copiloto, les priva.
Límpiate de toda maldad confesando
tus pecados ante Dios y después te “lavas las manos” … No antes.
Emma
Díez Lobo
¿Cómo Resucitamos?
La moralidad va
desapareciendo para que sutilmente lo extraordinario ocupe las pantallas: ¿Más erotismo
que decencia?, ¿más eutanasia y aborto que velar por la vida?, ¿más tatuados
que sin tatuar?, ¿más mentira y odio que perdón y bondad?, ¿más chismorreo y crítica
que bien decir?, ¿más ignorancia que sabiduría? No escucho hablar de honor, esperanza,
consuelo, de perdón ni de AMOR.
Es lo que toca en “Prime time”
… Sí, es lo que hay y toca porque la maldad se extiende camuflada. ¡Pobre
gente que no se resiste a los “manjares” infernales! La falta de conciencia de lo
que ven y viven, les va uniendo al espectáculo de protagonistas que por dinero vitorean
actos destructivos, pero ¡Cómo entretiene!
No saben lo que hablan cuando
dicen que desde el cielo son acompañados por los seres que se van “del teatro”
al que pertenecían; no tienen la menor idea de lo que el cielo significa ni de
que las llamas son la compañía del alma. Auguro que ni una misa...
- Perdón ¿Misas?, Eso no se lleva...
Pobreza de espíritu que el
mundo procura y mucha TV expande... Pero no, aún no es el final, llegarán
tiempos peores con mayor maldad para que los Escritos de Juan se cumplan.
Aunque no seamos demasiados,
hagamos boicot a esta TV infame... Dios nos ve cambiar de canal...
Emma Díez Lobo
P. Antonio Pavía