sábado, 3 de septiembre de 2022

Dom. XXIII T. Ord. (Lc 14,25-33)

 

Partiendo la Palabra


  El Evangelio de hoy nos sorprende; solo aquel que detesta a sus padres hermanos etc. ...puede ser discípulo de Jesús. A primera vista sus palabras nos escandalizan; penetramos en su sentido y las entenderemos.

En general y con la mejor de las intenciones los padres desean para sus hijos lo que consideran más provechoso para ellos: Buena formación académica, que tengan buenos amigos, un círculo social más que aceptable...etc. Eso está muy bien, pero existe el peligro de que, por dejar a Dios de lado, ofrezcan a sus hijos un proyecto de vida en el que Dios, " aun cumpliendo con El" no tenga mucho que ver.

 Es decir que les ofrecen un proyecto de vida mientras que Jesús ofrece su proyecto de Vida (Jn 8,12). Esa es la radical diferencia. Los que se embarcan en este proyecto de Jesús perfectamente delineado en su Evangelio son una bendición para el mundo pues sus Vidas son un grito que despierta a sus hermanos de su adormecimiento. Grito que resuena así:

"¡Buscad los bienes de allá arriba...!" (Col 3, 1.)

 

P. Antonio Pavía

Comunidad María Madre de los Apóstoles

 

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