sábado, 21 de febrero de 2026

LAS TENTACIONES



 En el silencio del desierto donde el viento desnuda el corazón y la arena guarda los pasos de Dios, el hombre escucha su propia sed.

 Allí, donde no hay aplausos ni distracciones que adormezcan el alma, aparecen las voces antiguas: la promesa fácil, el poder sin cruz, el pan sin confianza.

 La tentación susurra: “Llena el vacío con lo inmediato, adórame y te daré caminos cortos, olvida quién eres.”

 Pero en lo hondo resuena otra voz, suave como brisa de madrugada: “No sólo de pan vive el hombre, sino de cada palabra que nace del Amor.”

 Cuaresma es desierto fecundo, es aprender a elegir la luz cuando el mundo brilla con espejismos. Es dejar caer las máscaras y descubrir que la verdadera fuerza nace de confiar.

 Hoy también somos tentados: por la prisa que roba el alma, por el ruido que apaga la oración, por el brillo que promete felicidad y deja vacío.

Y sin embargo, Cristo camina a nuestro lado, ayunando con nosotros, mostrándonos que la libertad no se compra ni se impone: se recibe.

 Que este primer domingo abra en nosotros un camino interior, donde cada renuncia sea semilla, cada lucha, encuentro, y cada desierto, promesa de Pascua.

 Porque en medio de la tentación late una certeza: Dios no abandona al que busca, y el corazón que persevera encuentra agua viva en la arena.

 Javier Leoz

 


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