miércoles, 30 de septiembre de 2015

¡OH Dios, te busco!



Sin romanticismos ni palabras sublimes… Yo no soy romántica con Dios, sólo le busco un día sí y otro también. A veces Le encuentro con una claridad que me espanta; otras, veo la mesa de la cocina, la cazuela o el teclado entre mis dedos y como que se ha olvidado del mundo…

¡Dios es la “pera”! Aparece y desaparece como los calcetines que lavas y siempre se pierde uno por arte de magia. ¡Ya sé porqué es! (lo de Dios no lo del calcetín).

Es que estoy ciega… Sí, sí,  como tú, no creas que soy única. Lo que sucede es que Dios “ES” y no es una persona que esperamos nos conteste bajito… “ES”, es lo que  para el mundo, el oxígeno, simplemente Está a tu lado (como el espacio de aire que cada uno respira). 

Es el verbo “Estar”, y como estamos a lo nuestro… Se nos “pierde” y decimos: ¡Jué, se fue! y eres tú quien ha vuelto la cabeza…  

Si le tuviéramos presente como a nuestras manos o pies, veríamos que ¡Hasta nosotros haríamos milagros! Porque no serías tú sino Él a través de ti. ¿Qué cual es el problema? No poner nuestra vida en sus manos… Una falta de confianza y olvido, una falta de feeeeee…  Brutal.

¡Menuda regañina me estoy echando!

Jesús oraba constantemente para estar en comunión con su Padre y le ayudara. ¿Es que no Le podemos imitar? La “pera” ahora somos nosotros y ¡después decimos!   
    
La frase “Soy el que Soy” me trae loca pero creo que lo he entendido: Sencillamente Está (Es); Estuvo (Fue) y Estará (Será), siempre al lado y dentro de todo. No hay que buscarle, hay que hablarle.

¡Oh Dios! Gracias.


  Emma Díez lobo

No hay comentarios:

Publicar un comentario