viernes, 16 de julio de 2021

Recuerdos de Su tierra

 

                                                          

Bajé del barco en Haifa y allí estaba el guía israelí, quien aprendió más de lo que sabía porque yo me había estudiado durante medio año, el recorrido particular que quería hacer. No, no era una turista normal...

Doce horas al día, de sitio en sitio, mirando, pensando, rezando y tachando los lugares escritos de mi querida lista. Era como un sueño... Bethsaida; Tel Hadar (2ª multiplicación de los panes); lago Tiberiades, donde hay cuatro piedras grandes en la orilla, yo imaginaba sus barcas ancladas a ellas; Naín, donde Jesús resucitó al hijo de la viuda; Séforis, lugar exacto de la casa de los padres de María; Siloé, piscina del milagro, etc.    

En Cafarnaúm paseé por sus “calles” estrechas, todo era gris azulado como hecho de lava; su sinagoga destruida donde imaginaba a Jesús hablando a sacerdotes, y muy cerca, la casa de Pedro... ¡Cuánto tiempo estuve!  

Pisé Corazín, ciudad condenada como Cafarnaúm por su falta de fe. Ciudades donde Jesús hizo más milagros que en cualquier otra parte, y ¡Claro!, normal que se enfadara...    

Aunque se aprovechaban de su bondad y Él lo sabía, solo Le importaba la Fe a su Palabra, pero ni condenando, ni dando su Vida por ellos, creyeron.        

¡Si vieras Jesús, la cara que me pusieron en el barco! ¿Pero Ud. que lleva?, pues tesoros... No podía tirar del bolsón lleno de piedras y arenas de tu tierra, tu mar y el mío, Tu Existencia… Gracias por llevarme a tu mundo, pisar por donde Tú pisaste y llenarme de Ti…         

Emma Díez Lobo

 

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