sábado, 18 de abril de 2020

Reflexión al Evangelio II Domingo de Pascua





El Evangelio de hoy, empieza diciéndonos que los Apóstoles estaban en una casa con las puertas cerradas por miedo a los judíos. 

Evidentemente temían represalias de parte de los dirigentes, pues bien sabían que eran discípulos de Jesús y la noticia de que éste, según algunas mujeres, había resucitado, corría de boca en boca creando así una animadversión hacia ellos. A esto se añade que no se las tenían todas consigo respecto a Jesús, pues aun siendo verdad que había resucitado, le habían abandonado en su Pasión.

 Unos miedos así, solo se superan con la Paz que viene de Dios y esto fue lo que sucedió; Jesús Resucitado se presenta en medio de ellos y les dice: La Paz con vosotros... es la Paz que no puede dar el mundo pero el Hijo de Dios sí. Les da la paz, su Paz, y les envía por el mundo para que lleven a todos los hombres El Evangelio de la Gracia y del Perdón… y les dice: no tengáis miedo, Yo he vencido al mundo (Jn 16,33). Se fiaron de Él, tanto que también ellos vencieron al mundo (1Jn 5,4).

(P. Antonio Pavía-Misionero Comboniano) 
comunidadmariamadreapostoles.com


viernes, 17 de abril de 2020

La Pascua que brota en medio del dolor



Hemos vivido una Semana Santa desacostumbrada. No habíamos previsto que este año sería así. Y no solo nosotros, es toda la humanidad a quien se está poniendo a prueba, confinada a una situación que cada día se hace más larga y, para algunos, insoportable. La pandemia del COVID-19 todavía nos está amenazando y no se eliminan las nieblas que nos impiden ver el estallido de la luz pascual. Sin embargo, ¡la Pascua ha llegado! Lo ha hecho en medio de una mezcla agridulce donde se mezclan sentimientos de todo tipo, la de quienes padecen la enfermedad y la de los que han salido de ella y ahora ya están seguros y disfrutando de ese estado de salud que es valorado más que nunca.

Aparentemente, parece que el árbol aún esté seco, pero si contemplamos las puntas de sus ramas a contraluz, veremos que, gracias a esta luz, ya apuntan nuevos brotes de vida. La percepción es lenta y un tanto difuminada, pero aumenta poco a poco en intensidad a medida que el día sube y va desapareciendo la noche. Danos, Señor, un corazón limpio para ver y para verte en aquellos y aquellas que aman y se entregan como Tú.

El anuncio de Pascua encuentra todavía la resistencia de la oscuridad que esparce la enfermedad del coronavirus por toda la humanidad e impide ver más allá. Pero la luz está, el sol ha salido, la Pascua da noticia de que la muerte es vencida porque Jesús ha resucitado. También los primeros discípulos y las mujeres que fueron a acercarse al sepulcro tenían la mente ofuscada, el miedo los tenía helados, los sentimientos de fracaso les impedían vislumbrar una salida luminosa.

¡La Pascua está aquí! Por la fe creemos, sabemos y proclamamos que Jesús ha resucitado, que lo han visto vivo, que el primer saludo ha sido «la paz esté con vosotros!» y ha comunicado la consoladora advertencia de «no temáis». Hoy recogemos con gozo este anuncio y manifestamos el firme deseo de que haremos todo lo posible para descubrir que el dolor que todavía está ocasionando el coronavirus, muy pronto sea transformado con una nueva bocanada de vida y resplandezca definitivamente Jesucristo, salud de los enfermos, luz que nunca se acaba.

Es a partir de Él que nos viene la capacidad para descubrirlo en estos brotes de vida que van apareciendo en medio de nosotros a través de gestos sencillos llenos de humanidad, de innumerables muestras de solidaridad, de afecto, de ayuda y de servicio hacia los que lo pasan peor. Hagamos todo lo posible para que Jesucristo sea reconocido en ellos, verdaderos testigos de resurrección y de vida, para que les llegue el consuelo de la esperanza y la fuerza de la caridad que los restablezca y les dé la plena salud del cuerpo y del espíritu.


Mons. Sebastià Taltavull
Obispo de Mallorca

jueves, 16 de abril de 2020

!! Aquí estoy !!


 “Me he hecho el encontradizo de quienes no preguntaban por mí; me he dejado hallar por quienes no me buscaban. Dije: Aquí estoy, aquí estoy…" (Is 65,1) Es impresionante la forma de ser y amar  de Dios.

 Se hace presente sobretodo en tiempo de abatimiento incluso a los que han pasado de Él. Mi mente se traslada a tantísimos hospitales en los que están ingresados decenas y decenas de miles de enfermos a causa de la epidemia que nos invade. Por sus pasillos, salas y habitaciones se mueven multitud de Capellanes… ellos son Él!. Aquí estoy de Dios para los enfermos; con su presencia y por lo que son avivan "la mecha humeante" (Is 42,3) de los postrados por la enfermedad. Pienso también en tantos sanitarios que se acercan a aquel anciano solitario a quien coge su mano; sin saberlo también ellos son el Aquí estoy de Dios con estos moribundos.

El Aquí estoy de Dios, más común, el de cada día, acontece cuando alguien coge su Biblia y paladea un Salmo, un texto de los profetas, un pasaje del Evangelio...etc, para hablar con Dios. Entonces Dios se acomoda junto a él y le dice: Aquí estoy, hablemos de nuestras cosas... las del alma.

P. Antonio Pavía
comunidadmariamadreapostoles.com

Jesús Piedra Angular



El Apóstol Pedro en su primera carta exhorta  a sus lectores a que se acerquen a Jesús piedra viva desechada por los hombres pero elegida y preciosa a los ojos de Dios. Jesús es la Piedra Angular sobre la que levanta al Hombre Nuevo (2 Co 5,17) Piedra Angular anunciada por los profetas pero - aquí vemos una vez más el poder corrosivo del Padre de la Mentira- rechazada sistemáticamente por o por el hombre, pero que sin embargo es preciosa, de valor incalculable valor a los ojos de su Padre Así es Jesús, Piedra Angular es en general prescindible para una sociedad autosuficiente, aunque estos días da la impresión de que su "suficiencia" se tambalea. Los que pretendemos seguir a Jesús tenemos que ser conscientes de que nos llamó igual que a Pedro para ser sus  piedras angulares en medio de una sociedad que repito desprecia o al menos prescinde de Dios.

 Nuestra Fuerza y también Alegría ilimitada es que al margen del juicio despectivo del mundo...!! Somos preciosos a los ojos de Dios nuestro Padre...oigámoslo: " Eres precioso a mis ojos, de incalculable valor, te amo…" (Is 43,4)... ¿Alguien te da más...? !! Vete tras ÉL...!!

P. Antonio Pavía
comunidadmariamadreapostoles.com

miércoles, 15 de abril de 2020

Escúchame Dios



                                                                                 
- Aquí estoy

- Ya, pero dime y que yo te oiga ¿vale?

- ¿Me vas a contar que muchos de mis hijos no verán el cielo?

- Pues sí y que no tenemos a quien nos perdone en tu Nombre. Dime ¿qué hacemos?, no siempre hay sacerdotes en momentos clave. Esto es muy peligroso ¿no?

- No vivas angustiada, el juicio es más justo y verdadero que el cielo que te rodea. Hay perdón espiritual, indulgencia espiritual, misericordia espiritual, para aquellos que vivan en Mí.

- Uffff qué peso me quitas pero me duelen los que en el último segundo de sus vidas -la gran oportunidad- se van sin Ti.

- Yo no obligo a nadie a que me Gloríe ni a que me Ame. Os dejé mi Palabra. Recuerda que os hice libres y libres os vais.

- Y tan “libres” Señor, tanto que ya ni el pecado es pecado… ¿No lo ves en la TV?

- Lo veo, han llegado a creer que la vida se acaba en la tierra… Así os va…

- ¡Horroroso!, Madre mía en que hemos convertido el mundo… Dime cómo salvar un alma y lo haré.

- Difunde el Evangelio, reza con Fe y deja de pensar en las almas que se fueron sin Mí; mira por las que aún permanecen, incluso la tuya y, por los que creyeron en mi Misericordia.

- ¡Gracias Jesús! Pido a nuestra Madre que conceda ese segundo de cordura a ése hijo incrédulo y moribundo.    

  Emma Díez Lobo



El Señor abrió su corazón



Imbuidos del espíritu de la Pascua resaltamos este caso bellísimo de la conversión de una mujer a Jesús relatado en los Hechos de los Apóstoles. Pablo y Timoteo habían ido a Filipos a anunciar el Evangelio y lo primero que hicieron fue ir a la orilla del río para orar. Allí se encontraron un grupo de mujeres y Pablo fiel a lo que había enseñado a Timoteo…" Evangeliza a tiempo y a destiempo…" (2 Tm 4,2) les anuncio a Jesús. Una de estas mujeres le escuchaba atentamente, expresión que indica que...*Escuchaba la Palabra con el corazón hambriento *Sedienta de una Verdad tan diáfana que pudiese someter sus mentiras* Huérfana del abrazo de Amor y Fuego de Dios * Y sobre todo...Loca por conocer a ese Dios que le dicen que es su Padre. Ante esta forma de escuchar tan entrañable e intensa, con un corazón tan entregado, nos dice Lucas que " El Señor abrió su corazón para que se adhiriese a las palabras de Pablo" (Hch 16,14) A veces pensamos que Dios no nos escucha. Quizás nos falta escuchar el Evangelio como lo escuchaba Lidia.

P. Antonio Pavía
comunidaariamadreapostoles.com


martes, 14 de abril de 2020

El impulso de nuestro espíritu.



Pedimos a Isaías que nos acompañe con estas palabras de Vida que Dios le dio para los que le buscan: " Mi alma te ansia de noche y mi espíritu en mi interior madruga por ti" (Is 26,9) Palabras que me mueven a decir... Bendito el hombre que desde el amor a la Palabra ha entrenado su propio espíritu hasta suscitar en él sus impulsos hacia Dios... sí, bendito porque en los momentos duros y sangrantes de la vida. En los que la oscuridad intenta atrapar sus luces interiores éstas se sobrepondrán majestuosamente sobre aquella. 

Bendito y mil veces Bendito porque le pase lo que le pase, nada ni nadie… ni siquiera el Príncipe del Mal. Tendrá poder para anular los impulsos de su espíritu hacia su Padre, Dios. Una cosa más, Dios no es un contable, es Padre y como tal espera si es necesario hasta el último momento, a que cultivemos y entrenemos nuestro espíritu... hasta que se impulse hacia Él.


P. Antonio Pavía
comunidadmariamadreapostoles.com