sábado, 9 de julio de 2022

Domingo XV T.O.

 

¡Señor, enséñame a escucharte! 

 

Un doctor de la Ley pregunta a Jesús que tiene que hacer para heredar la vida eterna. Jesús le remite a las Escrituras y este hombre recita: "Escucha Israel, amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas" (Dt 6,4...) Si este judío, sabía esto perfectamente ¿por qué se lo preguntó a Jesús?

Quizás porque, como nos pasa a todos, tenemos estás palabras en la mente más no en el corazón y así es hasta que una escucha sería y confiada del Evangelio de Jesús atraviesa amorosamente nuestro corazón y nos ponemos en sus manos. Iluminamos lo de saber escuchar a Dios a la luz de lo que dice a Israel - y a todos nosotros - en el Salmo 81-: “! Escucha Israel, pueblo mío...Ay, si quisieras escucharme... Pero Israel no me quiso escuchar, por eso le abandoné a la dureza de su corazón."

Señor, enséñanos a escucharte para poder acoger en el corazón las Palabras de Vida de tu Santo Evangelio.


P. Antonio Pavia


comunidadmariamadreapostoles.com

 

martes, 5 de julio de 2022

Dios dentro de ti

 


 Nos dice Isaías que cuando Dios formo la tierra, no la creo inanimada, vacía sino para ser habitada (Is 45,18).

  Nos servimos del maravilloso proyecto creador de Dios para hablar de nosotros. Al crearnos, Dios imprime en nuestras almas un soplo de su esencia para que también podamos ser habitados, en este caso, por El. Sabemos que después de crear el mundo, Dios se escogió un pueblo - Israel - que, como dice el autor del libro de la Sabiduría, habría de reflejar la Luz de Dios a todas las naciones (Sb 18,4).

  Efectivamente, la Luz se hizo carne, habitó entre nosotros y proclamó: "Yo soy la Luz del mundo, el que me sigue no caminara en tinieblas." (Jn 8,12). En la Encarnación del Hijo de Dios, tomamos conciencia de que no hemos sido creados para una soledad triste, angustiosa, sino para ser habitados por El.

 Leamos lo que nos dice Jesús:  "El que me ama, guardara mi Palabra y mi Padre le amara y vendremos a él y haremos morada en el" (Jn 14,23) Hay pues una lóbrega soledad, aunque vivas acompañado, y la íntima soledad con Dios. Tu escoges.

 P. Antonio Pavia 

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domingo, 3 de julio de 2022

¡Pobre Jesús!

 

       Cómo duele la historia de Jesús para que hoy gente -como mi vecino- que conoce su existencia, no depare en lo que hizo por él. Hay más ojos para la tierra que corazones para el cielo, porque “Ojos que no ven...”, y como no Le han visto...

Tuvo que ser muy difícil para Él sufrir tanta soledad y angustia: Desierto y demonio, asesinato de Juan, Palabra más Palabra, milagro más milagro y acabar Crucificado porque a los sumos sacerdotes les molestaba su Sabiduría y bondad ¡Hay que ser...!!!      

No conozco el semblante de Jesús y se me ocurre ponerLe una cara, tal vez la de mi hijo y es que ¡No puedo!!! Una angustia brutal me invade como a su Madre ¡Terrorífico!, y aunque es difícil amar a quien no conoces, algo fuerte y desgarrador me dice que Los quiero y Les siento con el alma.

Las espinas de la Corona ya no están clavadas, pero hay otras que Le siguen haciendo daño. Él esperaba mover todos los corazones donde llegara su Ministerio y mira por dónde que no es así; debe producirLe más pena que su propia Muerte ¡Pobre Jesús! 

Aquel día les perdonó diciendo: “No saben lo que hacen”, pero es que ahora tampoco lo saben y ver que por decisión propia muchos se condenan, es tristísimo para Quien ofreció su Muerte por evitarlo.           

Dolido hasta el final de los tiempos, me hace escribir sobre este mundo tan poco agradecido.       

     Emma Díez Lobo

 

sábado, 2 de julio de 2022

Domingo XIV Tiempo Ordinario

 El Evangelio: El abrazo de Dios

 Veamos un soplo catequético de este Evangelio. Jesús envía a sus discípulos a los pueblos cercanos para anunciar la Salvación.

 Les da varias indicaciones. Nos centramos en esta: "Mirad que os envío como corderos en medio de lobos". Así fue enviado Él por el Padre al mundo:  como el Cordero que habría de cargar con sus pecados (Jn 1,29). Vino a un mundo ensangrentado por un sinfín de violencias instigadas por Satanás.

 Levantado en la Cruz en la cima del Calvario, una jauría de lobos insaciables en sus ensañamientos se agrupó a su alrededor. Sus aullidos eran dentelladas que rasgaban su corazón: "Se burlaban de él profiriendo desprecios como ... "que baje de la Cruz para que lo veamos y creamos en él..." (Mc 14,31-32). Cada burla, cada desprecio e insulto era un vómito contra su dignidad. Injuriado hasta la saciedad, Jesús el Cordero Inocente hablo al Padre acerca de esos lobos así: "Padre perdónales, no saben lo que hacen".

 Solo la Fuerza de Dios puede superar al mal ... al de los lobos de turno. Jesús envía a sus discípulos a un mundo de lobos, no porque sean perfectos, sino porque les da su Fuerza para, como Él, puedan devolver bien por mal... a los lobos. Lo pueden hacer porque Él les abraza cada día con su Evangelio.

 

P. Antonio Pavía

  

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jueves, 30 de junio de 2022

No jueces sino Luz de Dios

 


Jesús miro a la multitud y sintió compasión de la gente porque estaban como ovejas sin pastor (Mt 9,36…).

 Jesús no se limitó a compadecerse de los hombres, sino que entregó su vida para romper nuestros horizontes tan simples como sujetos al vaivén de las vanidades. Se dejó conducir al Calvario, crucificado venció con su Luz a las tinieblas.

 Nosotros a quien el Señor nos dice: " Vosotros sois la Luz del mundo" (Mt 5,14) asistimos a una etapa crítica de la humanidad marcada por guerras altamente destructivas, pandemias, sequías que provocan hambrunas...etc. En el colmo de su orgullo, el hombre, dejando a Dios de lado, se ha erigido como único discernidor entre el bien y el mal con secuelas que todos conocemos pero que preferimos silenciar. 

 Ante esta realidad, nuestra misión como discípulos de Jesús no es la de juzgar, ni meter miedos ancestrales. Jesús no nos llamó para ser jueces- acusadores de nuestros hermanos sino su Luz en medio de ellos. El hecho de obedecer a Jesús predicando y dando testimonio de su Santo Evangelio es el mejor servicio que podemos hacer al mundo. Quienes acogen las palabras de Jesús, se dejan juzgar por ellas. Es un juicio de compasión, de amor y misericordia...la de DIOS...que, como Padre, nos abraza con tal fuerza creadora que transforma nuestros corazones.

 Ojalá entendamos que Jesús nos envía al mundo con su Evangelio. No como jueces condenatorios sino como reflejos de su Luz.

 P. Antonio Pavia

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miércoles, 29 de junio de 2022

Por valle de tinieblas

 


Confesión de fe de un salmista: "Aunque camine por valle de tinieblas no temeré porque tú Señor vas conmigo" (Sl 23).

No es agradable vivir, a veces, la fe acosados por densas tinieblas; sin embargo, es caminando a través de ellas, guiados por Jesús, nuestro Buen Pastor de quién nos fiamos, como las vencemos. Sólo Él nos puede conducir al Padre pues es el Camino, la Verdad, y la Vida (Jn 14,6). Se nos presentan otros caminos en la vida, en los que aparentemente no hay tinieblas, tienen luces atrayentes y esplendorosas, pero, y bien lo sabemos, son luces con fecha de caducidad que al apagarse nos dejan vendidos a la angustia de nuestras oscuridades.

A pesar de ello Jesús, el Buen Pastor a quien un día “dejamos de lado" se presta a ser nuestra Luz... que jamás se apaga y no son pocos los que, venciendo sus resistencias, buscándole le encuentran. Empiezan, entonces, podemos decir, una nueva forma de vivir, tan gloriosa, que podrán, como este otro salmista proclamar exultantes: "Me enseñaste el camino de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua junto a ti" (Sl 16,11).

 P. Antonio Pavía

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sábado, 25 de junio de 2022

Domingo XIII T. Ord.

 

  Jesús, quiero seguirte, pero...

 Sondeamos un punto catequético de este Evangelio.

 Jesús   camina hacia Jerusalén con sus discípulos cuando de pronto un judío se le acerca y le dice: " Te seguiré donde quiera que vayas". Jesús le dice: las zorras tienen madrigueras y las aves nidos, y mientras que yo no tengo donde reclinar la cabeza. Desconocemos la reacción de este hombre.  Si suponemos la sorpresa de los discípulos de Jesús. Sólo después de recibir el Espíritu Santo que les prometió entendieron porque su Buen Pastor no tuvo donde reposar su cabeza ni al nacer, en un pesebre, ni al morir, en la Cruz.

 Jesús siempre descansó en el Padre, en sus manos al hacer su voluntad...así nos enseñó a todos quién es nuestro descanso: ¡El mismísimo!

 Recordemos como narra Juan su muerte: "Dijo Jesús, todo está cumplido e inclinando la cabeza entrego el espíritu." (Jn 19,30)

 Así murió Jesús y así murieron y mueren sus discípulos; entregando nuestro espíritu a Dios nuestro Padre.

  

P. Antonio Pavia

 http://comunidadmariama.blogspot.com/