viernes, 16 de enero de 2026

Cuál es el umbral de mi dolor

 



 No se puede medir el dolor. Tampoco mi capacidad para soportarlo. No puedo juzgar si tu dolor es más grande que el mío, o tal vez más pequeño. No sé si es posible soportar dolores indescriptibles, dolores físicos, y sobre todo dolores del alma. Porque el dolor del alma es más difícil de sobrellevar. ¿Cómo se puede llevar con paz la partida súbita de un ser querido? ¿Y la pérdida de un padre, una madre, el cónyuge, un hijo, un hermano? ¿Cuál es el umbral de mi dolor? ¿Cuánto podré aguantar el sufrimiento?

No hay recetas, el tiempo no basta. Días, meses, años. Nadie sabe hasta dónde llega el dolor en el alma. Me gustaría que dejaras de llorar, que rehicieras tu vida, que consideraras emprender nuevos proyectos, que soñaras con volver a empezar. Lo puedo esperar, pero no puedo exigírtelo. ¿Cuánto dura el duelo por la ausencia de un ser querido? No hay nada que esté dicho antes de que suceda. El duelo llega sin pedir permiso.

No toca la puerta, sólo irrumpe. Se sienta en la casa, ocupa la silla vacía, se acuesta en la cama que ya no guarda el calor del otro. El dolor de la pérdida no siempre grita, a menudo calla, hace silencio, pesa. Es un silencio que pesa más que las palabras. Porque duele no solo quien se fue, sino todo lo que ya no será. Me duelen las conversaciones pendientes, las risas que no volvieron, los cambios que no sucedieron, los planes que se quedaron a medio camino, a medio hacer.

Tantos planes inconclusos, sueños que no se han hecho realidad. Brota una angustia muy honda al sentir que ya no hay quien me ame como antes, quien pronuncie mi nombre con ternura, de una forma única, quien me mire sin tener que dar explicaciones. En el duelo descubro que el corazón no es fuerte, es frágil, y por eso ama tanto, y por eso duele tanto. Le grito a Dios para que me quite el dolor. Pero Dios no suele arrancarlo de golpe, como yo le pido, simplemente se queda escondido dentro de él, simplemente llora conmigo, me abraza en silencio, espera y calla.

 

P Carlos Padilla Esteban

 

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