Señor, auméntanos
la fe, dicen los apóstoles a Jesús. Todos hemos hecho esta petición a Jesús
sobre todo cuando nos afligen las contrariedades.
P. Antonio Pavía
comunidadmariamadreapostoles.com
Señor, auméntanos
la fe, dicen los apóstoles a Jesús. Todos hemos hecho esta petición a Jesús
sobre todo cuando nos afligen las contrariedades.
P. Antonio Pavía
comunidadmariamadreapostoles.com
"Se puso junto a mí, le libraré, me llamará y le responderé, estaré a su lado en la desgracia..."Esta profecía del salmista que se cumple en Jesús y en sus discípulos nos lleva a esta otra también mesiánica: "Aquí estoy para hacer tu voluntad. Tengo tu Palabra en mis entrañas. "(Is 40,8-9). Hacer la voluntad de Dios supone estar junto a Él también cuando nos alcanza el odio del mundo. (Jn 15,18).
P. Antonio Pavía
El Salmo 69 presenta a un israelita acosado por sus enemigos por ser fiel a Dios: "Por tu amor Dios mío sácame del cieno...líbrame de los que me odian, que no me arrebate la corriente..."Este hombre comparaba sus enemigos con aguas devastadoras que caen sobre él. Aguas que simbolizan el odio del mundo contra los discípulos de Jesús como El mismo anuncia (Jn 15,18) Pedro vive en su propia carne la angustia del salmista; lo vemos en la violentísima tempestad que azotó la barca de los apóstoles. (Mt 14,22) Jesús les grita a lo lejos: ¡No temáis, soy yo! Pedro le pidió caminar hacia Él. Jesús le dijo: ¡Ven! Pedro saltó de la barca, caminó hacia Jesús confiadamente, pero a un cierto momento el miedo le venció, empezó a hundirse y gritó: Señor, sálvame. Jesús le tendió la mano, le levantó y sus pies volvieron a dominar las aguas.
Recordemos
ahora lo que Dios dijo a la serpiente (Satanás) después de engañar a Adán y Eva:
"Pondré enemistad entre ti y la mujer (María) entre tu descendencia (Jesús)
y la tuya; ella te aplastará la cabeza. (Gn 3,15) Los discípulos de Jesús somos
su descendencia; tenemos el poder para pisotear a la serpiente: las aguas de la
muerte.
P. Antonio Pavía
comunidadmariamadreapostoles.com
Es la “voz” de ese niño que debería nacer; es la pregunta en soledad de un pequeñín sin futuro.
Pero ¡Qué pena más grande! no escuchan su latido y late más
deprisa que ninguno, no enseñan su imagen y tiene rostro. No, nadie le arropa
ni protege porque han decidido contra su incipiente voluntad que no debe vivir.
Está tranquilo, crece en
silencio... Pero ¡Ay de su muerte indescriptible! La mujer que lo “porta” en su
vientre dice que con su cuerpo hace lo que quiere... Pero se miente, ese niño
no es miembro de su cuerpo.
Qué fácil abortar cuando no
es ella quien va a morir y los quirófanos de muerte se lucran de asesinatos legales.
¡Mujer! aunque seas “hogar”
temporal de un ser humano, según las reglas de Dios, no tienes poder ni derecho
para eliminar la vida. Hay amor de sobra
para criarle, no tienes que ser tú.
Y
el niño “grita” ¿Queréis verme? Lo podéis hacer... Ahí estoy, SOY. Tengo alma,
corazón, manitas y pies...
Ojalá y cada mujer pudiera
ver como ese niño se mueve cuando ella está quieta, cómo duerme cuando ella está
despierta, cómo... No no, no es parte de ella, él es ÚNICO.
Aborto, asesinato impune de
inocentes... ¡Dios! Tú que conoces las intenciones de esa fémina, pon todos los
medios para alejarla del mortal pecado, pero si declina tu ayuda y persistiera,
que redima su mal y pueda salvarse.
¡Pobre mujer ignorante!
Jamás lo olvidará así pasen 100 años...
Emma
Díez Lobo
Jesús presenta la parábola del rico epulón y el pobre Lázaro.
P. Antonio Pavía
comunidadmariamadreapostoles.com
Jesús es la plenitud de la alegría de todo hombre a lo largo de su existencia y San Juan Bautista da fe de ello. Ya cuando estaba en seno de su madre saltó de gozo al percibir su Presencia en el seno de María en su visita a su prima Isabel que la dijo: "apenas llegó a mis oídos tu saludo el niño salto de alegría en mi seno".
Cuando pienso en el Paraíso veo un lugar pleno de luz, de felicidad, pero no me imagino cómo es enamorarse de Dios. Aquí en la tierra cuando te enamoras, es genial y aunque no se me ocurre otro “modelo” de enamoramiento, según Santos que lo han sentido, dicen que es espectacular, casi “insoportable”.
Claro que tampoco seremos
“hombres ni mujeres” tal que aquí, pero seremos... ¡Madre mía qué cosa más extraordinaria!, todo infinitamente
más hermoso, diferente.
A veces pienso en los que ya
disfrutan del CIELO como Pablo, José, Bernardett o mis padres -he pasado
Puertas Santas por ellos- ¿Qué estarán haciendo ahora?
Alguien decía que se cantaba
y cantaba, se adoraba y adoraba... Hoy me dicen que lo haga en casa y es que ya
no me gusta cantar y lo de adorar, solo ante el Santísimo.
Ignoro cómo serán esos misteriosos
“lares”, pero no creáis que curiosidad tengo un montón aun viviendo entre el miedo
y la esperanza; y aunque es difícil concebir el dejar este gran planeta azul sin
haberlo conocido en su magnitud, la FE es lo único que lo suple. Me pregunto también
si conoceremos el vasto universo -tal vez ni nos interese-.
¡Madre mía! Estar junto a
Dios y con las Santas almas que pasaron por aquí, me hace superar el momento de
morir. ¡Quiero estar “enamorada” en esa ciudad de luz que describe Juan!
Ya veréis como no tiene nada
que ver con lo que pienso... Mi imaginación no da para mucho, la verdad...
Emma
Díez Lobo