viernes, 28 de noviembre de 2025

Partiendo la Palabra Adviento (I Dom.) Ven Jesús, junto a mi

 


 Entramos en el Adviento, que nos prepara para la Venida de Jesús al mundo.

Partimos de esta pregunta: ¿De qué nos sirve esperar ansiosos la Navidad, vibrar con las fiestas que la acompañan, si no deseamos y buscamos con toda nuestra alma al Hijo de Dios que viene a nuestro encuentro?  Fijémonos en que Jesús viene a nosotros y nos traza el Camino que nos conduce al Padre (Jn 14,6) Si, vuelve al Padre haciéndose El mismo Camino hacia el Él.

El Adviento es la Encarnación de la Vida. Jesús está permanentemente en y con la Humanidad; Él nos hace hijos de su propio Padre por medio de su Palabra (Jn 1,9-12), y en la Eucaristía Alimento y Fuente de la Contemplación de Dios, en Espíritu y Verdad (Jn 4,23-24).

 El que entra -sea cual sea su historia de alejamiento de Dios- en este Espíritu del Adviento "saltará de gozo"  al saber que también iba por él, lo que dijo Jesús a María Magdalena, en su resurrección, para que lo supiéramos todos: "Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mí Dios y a vuestro Dios" (Jn 20,17,b). A este tesoro celeste, nos prepara el Adviento.

 

P. Antonio Pavía 

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miércoles, 26 de noviembre de 2025

Partiendo la Palabra (Sl 45) (XXIV) "Mis Palabras son Espíritu y Vida" (Jn 6,63b)

 


  A un cierto momento el autor, depositario de la profecía que Dios, hace de su Hijo, y como viendo a lo lejos su Encarnación, exclama: "Por eso Dios te ha ungido con óleo de júbilo entre todos tus compañeros. Descripción que se hizo gloriosa, en su Bautismo, en el río Jordán.

Allí el Padre anunció por medio de la inmersión de Jesús en las aguas, su descenso al antro de la muerte, para dar a continuación paso a su exaltación gloriosa, en su emersión, como Señor, en el rio Jordán.

Fue entonces que el Padre, viendo en su Hijo pisoteando la muerte, la Redención de la Humanidad, proclamó alborozado: "Este es mi hijo amado en quien me complazco" (Mt 3,17).

 En la elevación de Jesús, venciendo a la muerte, Dios Padre, se alegró por nosotros, vencedores también de nuestra muerte gracias a Jesús, su Hijo. 

 

P. Antonio Pavía 

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lunes, 24 de noviembre de 2025

Partiendo la Palabra (Sl 45) XXIII "Mis Palabras son Espíritu y Vida" (Jn 6,63b)

 

  Analizamos catequéticamente   la alabanza dada por el Salmista al Mesías: "Has amado la justicia y odiado la impiedad...".  La impiedad, llamémosla también maldad, es propia de quien, desdeñando la gloria de Dios, se deja seducir por la gloria que le ofrece Satanás, sin importarle que sea un engaño sostenido por globos de fantasía, abocado a su evaporación, como el rocío mañanero. Es propio del hombre que considera que Dios es superfluo, o bien alguien a quien no hay que tener muy en cuenta.

El hombre que asentándose en el vacío se va alejando más y más de la Roca que Jesús le ofrece con su Palabra (Mt 7,24-27). La impiedad no se asienta en el corazón del hombre por casualidad, tampoco por pecados ocasionales; la impiedad se escoge pertinazmente, como nos lo hace saber el autor inspirado de este Salmo: "Este es el camino de los confiados, el destino de los hombres satisfechos, son un rebaño para el abismo, la muerte es su pastor" (Sl 49, 14-15).

 A todo hombre se nos ofrecen dos glorias:  la de Dios, que nos ajusta a Él, que es Eterna, y la que presentó Satanás a los ojos de Jesús que nos es un simple fraude sino el peor regalo envenenado existente a lo largo de la historia. (Mt 4,8-10).

 

P. Antonio Pavía 

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viernes, 21 de noviembre de 2025

Fiesta de Cristo Rey (Lc 23,35-43) ¡Acuérdate de mí Señor...!

 


 Vemos en el Calvario a Jesús Crucificado, rodeado por una furiosa multitud, injuriándole. Con su Evangelio, Jesús había sacado a la luz, sus demonios internos con las falsas apariencias, que ocultaban en sus corazones, emponzoñados por la soberbia, y es que fariseísmo y   soberbia encajan perfectamente.

 En el Calvario la victoria satánica parece imponerse, cuando de pronto Dimas, condenado con Jesús, por malhechor, proclama su Realeza: ¡Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino!

 Recordemos que Jesús había dicho a sus Discípulos que serían la Luz del mundo (Mt 5,14) Dios que repele las apariencias, escogió a este malhechor, arrepentido, para dar Testimonio de la Inocencia de Jesús, siendo así la Luz iluminadora, que curó la ceguera de sus corazones. Luz salvífica, pues como dice Lucas..."Todos se volvieron  como publicanos (Lc 18,13)” golpeándose el pecho.

 

P. Antonio Pavía 

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miércoles, 19 de noviembre de 2025

Partiendo la Palabra. (SL 45) XXII "Mis Palabras son Espíritu y Vida" (Jn 6,63b

 



 Es tan brillante el resplandor de aquel a quien el Salmista, movido por el Espíritu de Dios, llama " el más bello de los hombres" que siente la urgencia de alabarle con oleadas de alabanzas que brotan de su alma: "Tu amas la justicia y odias la impiedad...

"Vítores que como notas musicales proclaman que este ser, inimaginablemente hermoso, ama estar junto a Dios, como un hijo ansia estar con su padre; Él representa su seguridad, amor, protección...etc.

Todo ello es lo que lleva consigo estar a su derecha, como vemos en otro Salmo: "Dijo el Señor a mí Señor, siéntate a mi derecha y haré de tus enemigos estrado de tus pies "(Sl 110,1...).

Lo sondeamos a la Luz de Jesús y su Misión. Recordemos que, ante el persistente rechazo de Israel, nos dijo a todos: ¡No tengo donde reposar la cabeza! (Mt 8,20) El hecho es que Jesús, solo pudo reposar su cabeza, coronada de espinas, en el momento de morir. Nos dice Juan que como haciendo un último esfuerzo alzó su mirada al Padre y le dijo..." Todo está cumplido, e inclinando la cabeza entregó su espíritu.  (Jn 19,30).

 Con está proclamación le estaba certificando: ¡ Padre, hemos vencido! Estamos ajustados al hombre y el hombre está ajustado a nosotros.

 Así es como dejamos este mundo los discípulos de Jesús: ¡Señor mío y Dios mío... Misión cumplida!!

 

P. Antonio Pavía 

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lunes, 17 de noviembre de 2025

PARTIENDO LA PALABRA SL 45 (XXI) "Mis Palabras son Espíritu y Vida" (Jn 6,63b)

 


  Partiendo de la Luz catequética que ya vimos, del término Justicia, nos abrimos guiados por él Papa   San León X a la Bienaventuranza proclamada por Jesús: "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia porque ellos serán saciados" (Mt 5,6).

 Si, Bienaventurados los que tienen hambre y sed de Dios, porque Él les dará "Palabras de Vida Eterna" (Jn 6, 68-69) Si, porque el Evangelio no es un tratado de perfección; estos no dan resultado. Sacrificados y ascéticos eran y son los fariseos de todos los tiempos y no se enteraron ni se enteran de nada, porque como Jesús les dice y nos sigue diciendo hoy: " …Mi Palabra no prende   en vosotros" (Jn 8,37).

 Mal vamos si buscamos atajos o novedades que nos despistan   impidiéndonos que el Evangelio sea "el Alma de nuestra alma".

 Visto esto damos este giro a la cuarta Bienaventuranza "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de vivir ajustados a Dios porque Él les dará Sabiduría y Fortaleza para ajustarse al Santo Evangelio de su Hijo.

 

P. Antonio Pavía 

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sábado, 15 de noviembre de 2025

PARTIENDO LA PALABRA Dm XXXIII T. Ord. (Lc 21, 5-19)

 

Señor tú eres mi Roca firme

 A lo largo de nuestra vida, todos levantamos, un castillo, o un Templo en nuestro interior. Los que edifican un castillo, apenas cuentan con arena para construirlo. Ufanos con la grandeza alcanzada, parecida a la estatua con la que soñó Nabucodonosor, resulta que, tras su fachada, esconde esa fragilidad, debida a los golpes de la vida, y termina desmoronándose.

Figura de ello es la profecía de Jesús, que leemos hoy, acerca del Templo de Jerusalén; lugar solo de rezos que no mueven a cambio del corazón.

Sin embargo, los que "Fijos los ojos en Jesús..." (Hb 12,1-2) levantan Palabra tras Palabra su templo interior, aun siendo golpeados en su vida, como todos e incluso más, por ser Discípulos suyos, (Jn 17,14...) no cae en tierra, porque se apoyan en Él, su Roca firme, Roca de su corazón, como dice el Salmista (Sl 73,26b).

 

P. Antonio Pavía 

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