sábado, 11 de abril de 2015

Yo estaba allí



                                             
 Yo estaba con Juan en el Jordán y ¿Sabes por qué?, porque a mí me bautizaron con agua Santa y renové mis votos, consciente de Espíritu Santo.

Yo era uno de la multitud que escuchaba a Jesús, con otra faz y otros vestidos, pero al fin y al cabo como uno de ellos y ¿Sabes por qué? Porque sus Palabras hicieron mella en mí.

Yo era una de los 5000 en la pradera de Tabgha y ¿Sabes por qué? Porque hizo milagros en mí que me saciaron, al fin y al cabo, comí pan y pescado como ellos.

Yo estaba en Getsemaní  y ¿Sabes por qué? Porque me dormí ante el sufrimiento ajeno, estaba cansada y no acompañé a mi hermano…

Yo estaba en la Vía Dolorosa y ¿Sabes por qué? Porque he sentido un atisbo del dolor de sus caídas, más con su fuerza y la cruz a mi medida, me he levantado.

Yo estaba en aquella colina de nombre Gólgota y ¿Sabes por qué? Porque cuando Él murió por mí en aquél monte y Santo día, me dije: Dame la grandeza de tu amor para morir por Ti: Mandamiento y privilegio de Santos…   

Yo estaba con Él caminando hacia Emaús y ¿Sabes por qué? Porque en el sendero de mi vida he sentido su presencia, he saboreado su comprensión y he oído su voz.

Gracias por darme ahora un hueco cerca de Ti y mañana, una morada en el cielo.

¿Qué más podría pedir?

Sí, que el misterio del Purgatorio sea “blandito”, pues conozco la ansiedad del amor terrenal y es tal angustia... Que me imagino quererte tanto como tan grande es el universo que ya me estoy muriendo de no poder acercarme a Ti, hasta que brille más que la luz del sol.

¡Pues no me queda nada, Madre de Dios!!!   
  

 Emma D. Lobo

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