Esta Cuaresma quizá el ayuno más difícil no sea el de la comida.
El Papa León XIV propone vivir la Cuaresma como un camino para volver a
poner a Dios en el centro. Escuchar y ayunar van juntos: escuchar para salir
del ruido, ayunar para vaciar el corazón de aquello que impide amar.
El ayuno no trata solo de renunciar a algo material. Es aprender qué hambre
llevamos dentro. Es ordenar deseos. Es abrir espacio para Dios y para los
demás.
el ayuno de las palabras.
Ayunar del juicio rápido.
Ayunar de la crítica constante.
Ayunar de hablar mal de quienes no están presentes.
Ayunar de palabras que hieren o dividen.
Y una palabra puede sanar.
Tal vez el reto de esta Cuaresma sea sencillo y profundo a la vez:
Hablar menos para amar mejor.
Juzgar menos para dejar que Dios actúe.
Cuando cambia el modo de hablar, cambia también el corazón.
¿Te animas a probar este ayuno?
Jesús Silva

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