martes, 3 de noviembre de 2020

Una Historia (2ª parte)

 

                                   

Otra pregunta que me hago: ¿Iría Dios a otros mundos como lo hizo en el nuestro?, es un enigma que… ¡Claro!, con Dios no hay muchas conversaciones y menos de esta categoría que es simple curiosidad. Pero tal vez lo sepamos el día que abandonemos este mundo y vayamos a ese lugar, sin tiempo solo pureza de espíritu y, un amor aquí desconocido.           

Y hablando de ese lugar de Dios, Juan el Apóstol dice que es muy especial. Se describe en el Apocalipsis, difícil de entender por cierto y que no me aclaro con tanto sello, tribus, jinetes, ángeles y caballos de colores, pero bueno, lo poco que entiendo, ese lugar es increíble.

Ignoro si “esos” seres también tuvieron su hecatombe y huyeron a otros planetas hace millones de años; solo sé que el nuestro, insignificante, fue el más querido por Dios -algún día se lo preguntaré-, pues Jesús murió una sola vez y precisamente lo hizo aquí, no creo que vaya muriendo de planeta en planeta, la verdad…      

Y volviendo al tema, cuando estos “desconocidos” vienen y no es tan raro porque nosotros ya hemos empezado a surcar el espacio, reconoces la realidad irrefutable de un universo habitado y de un Dios inmensurable.

Lo que digo es cierto y cuando se vuela día tras día, pueden suceder estas cosas. Una vez salió un disco del mar tiñéndolo de un rojo anaranjado para desaparecer en segundos en el cielo; otras te sobrepasan las alas del avión en vertical; otras, te dejan en el radar sus estelas de vuelo rodeando tu avión y en minutos ser perseguidos por Phantom del Ejército…

¿Sabéis qué se hacía en tierra después de un percance “ovni” que atañe a la seguridad de vuelo? El incidente se reportaba en sobres marrones “TOP SECRET” al Ministerio del Aire  y de ahí a Washington; y yo de allí a casa a rezar hasta el día siguiente.

La mayoría de personas a 900 m de altura reza a Dios por lo que pueda pasar y si algo pasa, rezan todos. Yo desde luego no paraba y los pilotos en cabina rezaban siempre.    

Gracias Dios por protegernos.  

Emma Diez Lobo

 

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