Asimismo, muchas comunidades cristianas piensan estar cumpliendo fielmente
su misión porque se afanan en ofrecer servicios de catequesis y educación de la
fe, y se esfuerzan por celebrar con dignidad el culto cristiano.
¿Es esto lo único que Jesús quería poner en marcha al enviar a sus
discípulos por el mundo? ¿Es esta la vida que quería infundir en el corazón de
la historia?
Necesitamos escuchar de nuevo las palabras de Jesús para redescubrir la
verdadera misión de los creyentes en medio de esta sociedad. Así recoge el
evangelista Mateo su mandato: «Id y proclamad que el reino de los cielos está
cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios.
Gratis lo habéis recibido, dadlo gratis».
Nuestra primera tarea también hoy es proclamar que Dios está cerca de
nosotros, empeñado en salvar la felicidad de la humanidad. Pero este anuncio de
un Dios salvador no se hace solo a través de discursos y palabras sugestivas.
No se asegura solo con catequesis ni clases de religión. Jesús nos recuerda la
manera de proclamar a Dios: trabajar gratuitamente por infundir a los hombres
nueva vida.
«Curar enfermos», es decir, liberar a las personas de todo lo que les roba
vida y hace sufrir. Sanar el alma y el cuerpo de los que se sienten destruidos
por el dolor y angustiados por la dureza despiadada de la vida diaria.
«Resucitar muertos», es decir, liberar a las personas de aquello que
bloquea sus vidas y mata su esperanza. Despertar de nuevo el amor a la vida, la
confianza en Dios, la voluntad de lucha y el deseo de libertad en tantos
hombres y mujeres en los que la vida va muriendo poco a poco.
«Limpiar leprosos», es decir, limpiar esta sociedad de tanta mentira,
hipocresía y convencionalismo. Ayudar a las gentes a vivir con más verdad,
sencillez y honradez.
«Arrojar demonios», es decir, liberar a las personas de tantos ídolos que
nos esclavizan, nos poseen y pervierten nuestra convivencia. Allí donde se está
liberando a las personas, allí se está anunciando a Dios.

No hay comentarios:
Publicar un comentario