La vida sin corazón, es mísera.
La generosidad sin corazón, es fría.
El amor sin corazón, es calculador.
La alegría sin corazón, es fingida.
El mundo sin corazón, es una guerra.
La política sin corazón, es de decepción.
Las ideas sin corazón, son imposición.
El trabajo sin corazón, es carga.
La enfermedad sin corazón, es insoportable.
La tristeza sin corazón, es destructiva.
El joven sin corazón, es autómata.
Un adulto sin corazón, aparenta más años.
Unos padres sin corazón, son gestores.
Un niño sin corazón, es ya anciano.
La amistad sin corazón, es interés.
Los amigos sin corazón, son simples conocidos.
La parroquia sin corazón, es institución.
El sacerdote sin corazón, es rutina.
J. Leoz

No hay comentarios:
Publicar un comentario