domingo, 5 de noviembre de 2017

Sin motivo ni sentido



Quiero hablar de esos seres que nos rodean con un instinto que a veces parece superar la inteligencia humana. Me causa gran tristeza la NO importancia que se les da (a no ser que “sirvan de algo o para algo”).

Todos han sido embriones que maduraron para poder nacer. Todos quieren vivir, todos sufren dolor y temen, todos mueren… Cada uno en su mar, tierra o aire y me pregunto: ¿Por qué pisar una hormiga?, ¿porque es diminuta? No, no lo entiendo; mientras ella busca su sustento, llega ese gigante de humano y a propósito, bajo una suela despiadada acaba con la vida de ese ser como si nunca hubiera existido…. Millones de animales mueren sin sentido. 
   
¿Te dan asco?, ¿matas por diversión?, ¿por dinero? No quiero juzgarte, pero no me gustas y me da igual los años que tengas (maldad gratuita).

Vi sufrir a una chiquita hormiga con sus estertores de muerte… Aún la recuerdo, pues también Dios la trajo al mismo mundo que el mío y sus razones tuvo para hacerlo.

A Dios pido conciencia y respeto en el hombre y en el niño por la vida animal y así, erradicar las “las ansias de su aniquilamiento sin motivo ni sentido”.

Hay un  hombre que cada día espera en un remanso de un río, a un pez, el cual viene para dejarse acariciar por su amigo humano, largos minutos.

Valora (y no por su belleza) cualquier ser viviente no humano y valorarás a tu prójimo.


Emma Díez Lobo                                                         

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