Sígueme y te haré pescador de hombres (Mateo 4:19). Con estas palabras,
Jesús nos hace una invitación que es tan sencilla como profunda. No nos pide
que tengamos todas las respuestas ni que seamos personas perfectas; solo nos
pide que caminemos con Él.
Al decir
"sígueme", Jesús nos invita a soltar nuestras "redes", que representan esas
preocupaciones, miedos o rutinas que a veces nos mantienen estancados en el
mismo lugar. Es un llamado a confiar en que Él sabe hacia dónde nos lleva.
Lo más hermoso es que Él añade: "Yo te haré". Esto significa que nosotros no tenemos que fabricar el cambio por
nuestra propia fuerza; es Su amistad y Su guía la que nos
va transformando poco a poco en una mejor versión de nosotros
mismos.
Finalmente, el
objetivo es convertirnos en "pescadores de hombres". Esto no es más que cambiar
nuestra mirada: dejar de enfocarnos solo en nuestras propias necesidades para
empezar a mirar con amor a quienes nos rodean. Ser un pescador de hombres es
usar nuestra vida para "rescatar" a otros con palabras de aliento,
con ayuda sincera y compartiendo la esperanza que hemos encontrado. En resumen,
seguir a Jesús es el inicio de una aventura donde dejamos de vivir para lo pasajero y
empezamos a vivir por lo que realmente tiene valor eterno: las personas.
Joven a Joven
No hay comentarios:
Publicar un comentario