domingo, 16 de enero de 2022

No nos hemos perdido nada

 

Allá que iba Juan (el Bautista) caminando con dos discípulos, uno era Andrés -el otro no se sabe-, cuando vieron pasar a Jesús… Juan les dice: “Este es el Cordero de Dios”…. Tal vez sus amigos no entendieron lo “del cordero” pero lo de Dios seguro que sí, y fueron tras Él.        

Jesús al verles preguntó: ¿Qué buscáis?, y contestaron como los gallegos (siempre con otra pregunta), y Tú ¿Dónde vives?

- “Venid y lo veréis” (hoy, en su Iglesia) y se quedaron con Él. Horas de asombro por el leguaje tan especial de Jesús; conocerían a María y a José, su carpintería, su hogar... Y Juan, de paso, vería a sus familiares.  

Tan emocionado estaba Andrés por lo sucedido (como nosotros al descubrirLe) que en cuanto vio a su hermano Simón, le dijo: “Ven conmigo que hemos encontrado al Mesías”, y  te Lo voy a presentar (pasar La Palabra de unos a otros).   

Jesús al verle... “Tú eres Simón (significa roca) y sobre ti, edificaré mi Iglesia”,... Cuando Jesús dice algo ¡Cómo para discutir! Y sobre Simón-Pedro, La edificó. Es esa donde también está María y puedes escucharLe cada día; las otras no ¿eh?, que se han olvidado de la roca, de Pedro, de María, de la Cena...      

Rememorar aquellos pasajes es como estar allí y conocer al primer Papa de su Iglesia. No, no nos hemos perdido nada en absoluto, es lo que tienen los Evangelios, poder vivir la voz de Dios en el presente. Por eso somos Católicos, Apostólicos y Romanos.   

Emma Diez Lobo

    


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