miércoles, 10 de julio de 2024

Partiendo la Palabra Besos de Dios al alma (VIII)

 



Terminamos estas Catequesis sobre los besos que Dios da al alma de quién ama y guarda su Palabra con una referencia sobre las primeras Comunidades Cristianas.

 El centro de su Espiritualidad era Jesús. Él era su Roca frente a tantas persecuciones; le llamaban: "La Palabra del Padre". Era tal el Fuego que ardía en sus entrañas al "guardar su Palabra" como Él les había dicho (Jn 14,23) que uno de sus primeros Obispos, San Ignacio de Antioquía, íntimo amigo de San Juan, nos ofrece este bellísimo testimonio en una carta escrita poco antes de su martirio: "Si sufro el martirio, me convertiré en Palabra de Dios".

 Podemos ver también este otro testimonio, antiquísimo, de San Cirilo de Alejandría: "Desde la Encarnación de la Luz del Unigénito, somos transformados en la misma Palabra, que da Vida a todas las cosas".

 Digamos pues que alcanzamos nuestra Plenitud como Discípulos de Jesús, gracias a la Palabra guardada y al insondable Misterio de la Eucaristía. De la Palabra y la Eucaristía, surgen los besos de Dios a nuestras almas.

 

P Antonio Pavía 

comunidadmariamadreapostoles.com

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