viernes, 26 de febrero de 2021

Fue solo un sueño

 

                                                                            

Hoy mientras dormía tuve un sueño triste.

En una habitación blanca con sillas pegadas a la pared se encontraban personas en fila esperando algo que no pude saber. En la penúltima silla estaba mi hija menor y en la última, el Presidente… El hombre comenzó a hablarle de lo que amaba a España, de su intachable gestión en la pandemia, de su gran equipo de gobierno a los que tanto debíamos agradecer.  

El semblante de este señor era de pura satisfacción pero no se reía en absoluto. Yo me encontraba frente a los dos, de pie, escuchando el monólogo… La cara de mi hija se desfiguraba por momentos y me miró… Pero le dije, no digas nada y observa cómo lentamente empequeñece, su palidez, sus ojeras azules… El tamaño de su cuerpo llegó a ser el de un niño de 8 años… Hija, ¿no te da pena?

Me daba tanta lástima que le advertí:

“Es lo que sucede cuando se miente, cuando se adora el poder, cuando “matas” y no sufres por nadie, cuando no se tiene a Dios. ¡Apártate! para que sus palabras no te hieran y “escupas”. Pero algo sí puedes hacer, reza por él y perdónale no sea que arranque de ti el odio y entonces, si la muerte te sorprende, serán dos almas menos en el cielo”.   

Me desperté rezando por una madre más que se moría en un hospital de Madrid…    

Invierno 2021

 Emma Díez Lobo

 

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