viernes, 13 de mayo de 2022

Queridas religiosas

 


 Cuando pienso en vosotras me viene a la memoria una monjita de clausura en un convento de León. Sor Angustias (Amalia Díez y Díez Canseco), hermana de mi abuelo leonés.  

Recuerdo que de niña íbamos a visitarla, vestía un hábito negro con algo blanco que le rodeaba la cara... Era muy mayor y entrañable.  

Yo la veía a través de una celosía de madera que nos separaba... y por los huecos,  con una pala estrecha y larga, me daba su cariño convertido en zapatitos azules de seda hechos por ella. Me decía que eran del Niño Jesús y yo me lo creía, pero ¡Qué pie más largo!

El día de mi Comunión me regaló una estampita del Espíritu Santo, dedicada y que aún conservo. Para mí era difícil comprender por qué no podía salir ni para darme un beso. Esto lo entendí después, pero me quedé sin beso para siempre.  

Mi padre me contaba que cuando Amalia ingresó en la Orden, tenía que aportar una dote que asegurara su “mínimum vital”, y muchas tierras de la familia fueron dadas al convento. Así eran las cosas entonces; me imagino que ahora o te aceptan con una maceta o te vuelves a casa con la maceta...       

No os conozco en persona, pero os agradezco de corazón vuestros Laudes y oraciones diarias para que el mundo continúe y las almas lleguen al cielo.

En recuerdo a mi tía abuela monja y a todas las Esposas de Dios que velan por nosotros.

Gracias, rezáis tanto...

Emma Díez Lobo   

1 comentario:

  1. Cuando era niña me llevaban mis padres a ver a una monja concepcionista. Había rejas y un torno por donde nos daban pan de angel . A mi hermana le hicieron unas alas cuando la vistieron de ángel.
    Se casó en la Iglesia del convento de RR MM Concepcionistas.
    Cuando mi hermana falleció con 39 años, le hicieron un hábito las monjas

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