sábado, 4 de julio de 2020

Domingo XIV del Tiempo Ordinario



 Exultante de gozo, Jesús eleva sus ojos al Padre y le dice: ¡Te doy gracias Padre, porque has encubierto estas cosas a los sabios y prudentes de este mundo y se las has revelado a los pequeños!
En la Espiritualidad de la Palabra, la expresión "estas cosas" indica el Misterio de Dios. 

Lo cierto es que por las diversas  Ciencias se puede aceptar la existencia de Dios, pero quién es, qué relación tiene contigo, qué puede hacer por ti, esto solo está al alcance de los pequeños. Estos no conocen a Dios como Ser Supremo, sino como "su Padre".

Dicho esto, tengamos en cuenta que la palabra "pequeño" en la Escritura es sinónimo de discípulo, en este caso, de Jesús. Una relación así con el Hijo de Dios, nos hace extraños al mundo al que Jesús y su Evangelio tanto estorban por la Luz que tanto cuestiona a ese mundo. Bien sabe esto Jesús, ... lo vivió en su propia carne y así como Él se refugió en el Amor del Padre, nos dice a todos los que a pesar de nuestras precariedades pretendemos alcanzar el Discipulado. ¡Venid a mí los que estáis agobiados y cansados...
conoceréis el descanso del alma!.

El descanso del alma es una creación de Dios, no está a nuestro alcance ni al alcance de nadie. Se trata de fiarnos del Señor Jesús y dejarle que cree en nosotros. ¡El Descanso del Alma!
P. Antonio Pavía-Misionero Comboniano


No hay comentarios:

Publicar un comentario