jueves, 22 de abril de 2021

EL MANÁ ESCONDIDO

 

Recuerdo lo que un amigo sacerdote me dijo una vez y me ayudó mucho en mi oración. Me compartió que si al rezar un Salmo de Laudes o cualquier texto bíblico tenía una distracción iniciaba de nuevo el rezo, la lectura. Quizás al percatarse de  mi extrañeza, añadió: Antonio no creas que lo hago por escrúpulos, menos aún por perfeccionismo. Actuó así porque, como leemos en el libro del Apocalipsis, Dios da a sus amigos el Maná escondido (Ap 3,17).

 La confidencia de éste sacerdote me abrió los ojos y entendí cómo es la oración que agrada a Dios… la del que busca, por ejemplo, en cada Salmo el Maná de Dios… el Espíritu y Vida escondido en sus palabras. Entendí que éste sacerdote cuando se distraía volvía a iniciar tal o cual Salmo porque su alma había dejado pasar de largo el Maná de Dios que le daría fuerza ese día para serle fiel.

 En fin… ni escrúpulos ni perfeccionismo sino Sabiduría porque su distracción le había privado del Pan de Vida que Dios tenía preparado para él en sus palabras.

 Pidamos al Espíritu Santo que nos enseñe a leer-rezar de esta forma para que nuestra oración nos haga crecer en el Discipulado.

 P. Antonio Pavía - comunidadmariamadreapostoles.com

 

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