sábado, 20 de junio de 2020

DOMINGO XII T.O.




 Jesús acaba de decir a sus discípulos que les envía al mundo como su Padre le ha enviado a Él; como corderos en medio de lobos y, por si fuera poco, añade que si a Él, que es Hijo de Dios, le han llamado Belcebú -príncipe de los demonios- que no esperen reconocimiento ni agasajos de los siervos de este mundo. ¡Qué cara pondrían estos hombres ante estas palabras de Jesús que inmediatamente les tuvo que decir: No tengáis miedo! Así es, los discípulos de Jesús afrontamos el desdén e incluso el odio del mundo (Jn 15,18) porque somos sostenidos por Él de la misma forma que a Él le sostuvo su Padre. Así es, no tengamos miedo, Él, que nos envía al mundo hostil, es también nuestro Buen Pastor, el que como profetiza el salmista conforta nuestra alma en toda prueba y sufrimiento (Sl 23). Nos conforta como confortó a sus apóstoles, que allá por donde fueron les sobrevinieron violencias encarnizadas que terminaron arrancando sus vidas... y su mayor alegría fue, que si años atrás no pudieron dar la vida por Jesús a causa de su debilidad, ahora, llegado su momento, la pudieron dar; supieron entonces que Jesús estaba con ellos fortaleciéndoles como se lo había prometido antes de su Ascensión al Padre (Mt 28,18-20). Su victoria terminó de sellarse cuando experimentaron que podían ofrecer sus cabezas a sus verdugos, impulsados por una fuerza que no era de este mundo: !La Fuerza de Dios! Solo desde una experiencia así, podemos entender sin fanatismos eso de…  !No tengáis miedo!

P. Antonio Pavia
comunidadmariamadreapostoles.com



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